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sábado, 22 de julio de 2017

La Atlántida amazónica

Nuevas pruebas sedimentarias sugieren que, hace millones de años, una parte de la vasta cuenca fluvial del Amazonas estuvo cubierta por el mar.

por Angela Posada-Swafford


Hace tiempo que los científicos se las ven y se las desean para resolver uno de los grandes misterios biogeográficos de nuestro planeta: ¿cómo modeló la historia geológica del Amazonas su magnífico ecosistema? Ahora, nuevas pruebas sedimentarias procedentes del este de Colombia y del noroeste de Brasil apuntan a que, al menos dos veces en el pasado, parte de la enorme cuenca estuvo cubierta por aguas marinas. La Amazonia es famosa por su río, pero este solo empezó a fluir hace nueve millones de años. Existen diversas ideas sobre cómo debió de ser ese paisaje antes: una pluviselva inundada, un inmenso lago de agua dulce o parte de una red de corrientes con forma de abanico que cubría el continente. Descubrirlo resulta fundamental para entender cómo se generó la asombrosa biodiversidad de la región.

Según una teoría, las aguas marinas inundaron la Amazonia occidental en el Mioceno, lo que pudo haber creado un entorno apto para que evolucionasen numerosas especies nuevas. Sin embargo, aunque los investigadores están de acuerdo en que algunas partes de la Amazonia estuvieron inundadas en el pasado, no existe un consenso sobre los mecanismos ni sobre el tamaño de la inundación.

Un estudio publicado este año en Science Advances sostiene que la Amazonia occidental se inundó durante dos intervalos separados, uno a principios y otro a mediados del Mioceno (hace 18 y 14 millones de años, respectivamente). Carlos Jaramillo, experto en polen del Instituto Smithsoniano de Investigación Tropical; Jaime Escobar, paleoclimatólogo de la Universidad del Norte, en Colombia, y sus colaboradores defienden que el Caribe abrió brechas en la costa sudamericana por lo que hoy son Venezuela y Colombia y que cubrió inmensas zonas de la antigua Amazonia con una lengua de agua salada que se internó en el continente. A medida que el agua avanzaba, fue perdiendo profundidad y se convirtió en un ecosistema marino salobre, luego en una región acuática de transición y, por último, en una zona seca. Los testigos de sedimentos indican que, en la actual Colombia, las inundaciones duraron 900.000 y 3.700.000 años, respectivamente, mientras que en la Amazonia occidental, más tierra adentro, se prolongaron unos 200.000 y 400.000 años.

En su trabajo, los investigadores describen los indicios que ofrecen los testigos de sedimentos sobre esas inundaciones marinas. Los macrofósiles más interesantes, encontrados en un testigo de varios centímetros de ancho extraído en el pozo Saltarín, en la región colombiana de Los Llanos, son un diente de tiburón (posiblemente un tiburón de puntas negras o un tiburón martillo) y un estomatópodo, o mantis marina (crustáceos que suelen cavar madrigueras en el lecho arenoso de los mares tropicales). «Que se haya encontrado un diente de tiburón en un testigo tan estrecho indica que tiene que haber muchos más, lo que apunta a lo extensas que fueron esas incursiones de agua salada», explica Jaramillo. «La pluviselva amazónica es un sistema muy dinámico y no tan viejo como se creía. Hoy cubre una superficie tan grande como la de EE.UU., pero hace 14 millones de años era mar.»

Los nuevos hallazgos coinciden con las investigaciones de la geóloga y experta en pólenes Carina Hoon, de la Universidad de Ámsterdam y de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, en Ecuador. Hoom, que no ha participado en el estudio de Science Advances, determinó hace poco la edad del río. «En conjunto, las pruebas de una incursión marina en la Amazonia son realmente abrumadoras», señala, y añade que estas abren el camino a nuevas investigaciones sobre la manera en que aquel entorno marino influyó en la evolución de la biodiversidad de la zona.

Otros expertos son más cautelosos. «El artículo ofrece pruebas, importantes aunque no absolutamente concluyentes, de las incursiones marinas», dice Christopher Dick, biólogo evolutivo de la Universidad de Míchigan que estudia la diversificación vegetal en varias partes del Amazonas. «Pero la mayoría de los demás escenarios siguen siendo posibles, incluso a la luz de estos nuevos datos.»

Jaramillo y sus coautores no llegan a afirmar que las incursiones de agua marina del Mioceno fuesen la única razón de la biodiversidad del Amazonas, pero sí creen que varios de los géneros de plantas existentes en la actual pluviselva podrían remontarse a especies que vivían en bosques permanentemente inundados. Dick discrepa. Desde la perspectiva de la botánica terrestre, argumenta, costaría demostrar que la actual diversidad de especies derive de esas inundaciones. Todo apunta a que el trabajo detectivesco para desentrañar el pasado de este imponente río y su selva continuará durante largo tiempo.

FUENTE: Investigacionyciencia.es

martes, 26 de enero de 2016

ISRAEL | Palma datilera bíblica renace de una semilla de 2000 años de antigüedad




Tiene cinco hojas, 36 cms. de altura y es apodada “Matusalén”. Parece una plántula de palmera datilera común pero, para la especialista en botánica graduada en UCLA Elaine Solowey, es un pedazo de historia resucitado.

Plantada el 25 de enero del 2005, la plántula que crecía en la maceta negra en el vivero de Solowey en este kibutz en el desierto de la Aravá de Israel tiene 2000 años —más del doble de la edad del antiguo personaje bíblico de 900 años que dio su nombre al árbol nuevo. Es la semilla más antigua conocida de la que ha brotado un árbol viable.

La semilla de Matusalén fue descubierta durante excavaciones arqueológicas en el palacio del rey Herodes en el monte de Masada, cerca del Mar Muerto. Su edad fue confirmada por la prueba del carbón. Los científicos esperan que esta insólita plántula eventualmente proporcione pistas claves que lleven a descubrir las propiedades medicinales del fruto del árbol de dátiles de Judea, que se pensaba estaba extinto desde hace mucho.

Solowey, originaria de San Joaquín (condado de Fresno), enseña en el Instituto Aravá para Estudios del Medio Ambiente en el kibutz Ketura, donde ha criado más de 100 especies raras o casi extintas como parte de un proyecto de 10 años de estudio de plantas y hierbas curativas antiguas.

En colaboración con el Centro de Medicina Natural Louis L. Borick en el Hospital Hadassa de Jerusalén, nombrado en honor a su benefactor del sur de California, Soloway trabaja con plantas y hierbas usadas en la medicina del Tibet, China y la medicina bíblica, además de medicinas tradicionales locales de otras culturas, para ver si su efectividad puede ser probada científicamente. En experimentos elogiados por el Dalai Lama, por ejemplo, la directora del Centro Borick, Sara Sallon, ha demostrado que las curas antiguas del Tibet para la enfermedad cardiovascular son realmente efectivas.


La primera vista de la plántula histórica fue otorgada al San Francisco Chronicle. Ésta brotó unas cuatro semanas después de plantada. Ha desarrollado seis hojas, pero se le quitó una para pruebas de DNA para que los científicos puedan aprender más sobre su relación con sus primas actuales.

El dátil de Judea está descrito en la Biblia, el Corán y la literatura antigua por sus diversos poderes  —desde afrodisíaco hasta anticonceptivo— y como cura para una vasta gama de enfermedades, entre ellas cáncer, malaria y dolor de muelas.

Para los cristianos, la palmera es un símbolo de paz asociado con la entrada de Jesús a Jerusalén. Los hebreos antiguos llamaban a la palmera datilera el “árbol de la vida” por la proteína contenida en sus frutos y la sombra de sus largas, frondosas ramas. Los árabes decían que la palmera tenía tantos usos como días tiene el año.

Los arquitectos griegos modelaron sus columnas iónicas según el alto, fino tronco de este árbol y su enrulada, espesa copa. Los romanos la llamaban Phoenix dactilífera (lit. palmera de tipo “fénix” que produce dátiles), dándole el nombre de Fénix porque nunca moría y parecía que renacía en el desierto donde toda otra vida vegetal perecía.

Ahora Solowey y sus colegas han revivido a este fénix del desierto, después de 2000 años.

Las antiguas semillas fueron encontradas hace 30 años durante excavaciones arqueológicas en Masada, la fortaleza en la cima del monte en las orillas del Mar Muerto donde el rey Herodes construyó un espectacular palacio. Cuando los romanos conquistaron Palestina y destruyeron el Templo en Jerusalén, Masada fue el último bastión de un pequeño grupo de rebeldes judíos que resistieron el ataque de tres legiones romanas por varios años antes de suicidarse en masa en el año 73 D.C.

El arqueólogo Ehud Netzer encontró las semillas, que fueron identificadas por el departamento de arqueología botánica de la Universidad Bar Ilan de Israel. Se las conservó durante 30 años hasta que Sallon oyó hablar del alijo.

“Cuando preguntamos si podíamos intentar plantar algunas de las semillas, nos dijeron ‘Estáis locos’ pero nos dieron tres semillas” dijo.

Sallon llevó las semillas a Solowey, quien ha cultivado más de 3.000 palmeras datileras y especies raras tales como los árboles que producen las aromáticas resinas francoincienso y mirra. Solowey admite su inicial escepticismo sobre las probabilidades de éxito de este proyecto.

“Cuando recibí las semillas de Sara, pensé que las probabilidades de que este experimento tuviera éxito eran menores a cero” dijo Solowey, sosteniendo entre sus brazos la preciada plantícula en una sección de cuarentena especial del vivero del kibutz. “Pero la Dra. Sallon insistió y me tomé esto muy seriamente. Han brotado semillas de loto de más de 1000 años y me he dado cuenta que nadie ha hecho un trabajo similar con dátiles, así que por qué no hacer nuestro mejor intento —y fuimos recompensados”.

Las tres semillas eran largas y finas, grisáceo-marrón de color. Solowey las empapó en agua caliente, y después agregó ácido giberélico, una hormona potente de crecimiento usada para provocar la germinación en semillas vacilantes. Luego, ella añadió una hormona especial de enraizamiento para plantas arboladas llamada T8 y un fertilizante rico en enzimas para complementar la alimentación natural dentro de éstas. Ella entonces las plantó en macetas con tierra estéril en el festivo Judío de los árboles, que este año se celebró el 25 de Enero.

Solowey colocó las macetas en su vivero y las atendió cada día durante un mes, sin esperar resultado alguno.

“Para mi gran asombro, después de cinco semanas, un pequeño brote de dátil apareció”, ella dice. “Era verde pálido, casi blanquecino. Las primeras dos hojas tenian una apariencia anormal. Eran muy planas y muy pálidas. La tercera hoja comenzó a tener las estrías de una planta normal de dátil. Ahora me parece perfectamente normal”.

“La única diferencia entre este dátil de semillero y cualquier otro dátil de semillero que haya visto brotar es la longitud de la tercera hoja. Esto es muy poco común”, ella dijo, señalando una hoja especialmente larga y fina que crece hacia fuera de la maceta.

“Seguramente es la semilla de árbol más antigua brotada alguna vez. Las semillas de trigo de las tumbas de los faraones se han brotado, pero ningunas de las plantas han sobrevivido por mucho tiempo. Antes de esto, la semilla más antigua crecida fue un loto de la China, que tenia 1.200 años”, ella dijo. “Estoy muy emocionada. No esperaba que algo suceda. Estoy realmente interesada en descubrir lo que va a demostrar la prueva de ADN. Sé que las semillas de dátil pueden permanecer vivas por varias décadas. Descubrir que pueden permanecer vivas por milenios es asombroso”.

Las palmeras datileras son masculinas o femeninas, pero es demasiado temprano para determinar el sexo de Methuselah. Normalmente, los árboles femeninos comienzan a fructificar tras unos cinco años.

“Tenemos que calcular donde debemos colocarla para que llegue a madurar. Entonces esperaremos que crezca y florezca para poder determinar si es masculino o femenino, y luego esperar que tenga ramas y semillas para poder propagarla. Es muy emocionante pensar que quizá algún día podramos comer dátiles de 2.000 años de edad, pero existe una posibilidad de 50 por ciento que sea masculino, en cuyo caso lo dicho no sucederá”, dijo.

Sallon se preparó como pediatra y gastroenteróloga, y ha trabajado con la madre Teresa en el orfanato Sisters of Charity en Calcutta. Ella fundó el Centro de Medicina Natural Louis L. Borick hace 10 años y es una experta reconocida por todo el mundo en el tema de las características médicas de plantas. “Es extraordinario ver esta semilla crecer, verla salir de la tierra después de 2.000 años. Es un momento muy conmovedor y emocionante”, dijo.

Las dos investigadoras tienen la esperanza que el árbol nacido nuevamente proporcione información valiosa sobre la economía y la sociedad de Judea en los tiempos de Jesús.

Una vez brotada la semilla, muestras de semillas excavadas del mismo escondrijo en Masada fueron enviadas a la universidad de Zurich para fechar el radiocarbono. Los resultados volvieron la semana pasada, demostrando que las muestras tenían 2.000 años apróximadamente, con un margen de error de 50 años, ubicándolos durante o un poco antes de la rebelión de Masada.

“Quizás uno de nuestros antepasados estaba sentado allí, en las almenas de Masada, comiendo sus dátiles mientras que los ejércitos Romanos se preparaban para el asedio final y quizás despreocupadamente escupía una pipa”, dijo Sallon. “Dos mil años más tarde, aquí estoy en el Kibbutz Ketura y ha crecido”.

La sexta hoja ha sido enviada al centro Volcani, el instituto de investigación agrícola de Israel, para sacar pruevas de ADN por el experto de palmeras datileras Yuval Cohen.

“Lo encuentro extraordinario”, dijo Cohen. "Hace dos mil años, durante el Imperio Romano, Israel era conocido por la calidad de sus dátiles. Eran famosos por todo el Imperio Romano. Pero el cultivo de dátiles para la exportación comercial de la fruta paró en el final del año 70 antes de Cristo, cuando el segundo templo fue destruido por los Romanos. Desde entonces, la tradición se ha perdido”.

“Es una pregunta interesante como fueron los dátiles antiguos. Esperamos que a través del análisis genético, podramos aprender más sobre el carácter de la población antigua del dátil”.

Cuando los Romanos invadieron a la antigua Judea, bosques densos de palmeras datileras que se elevaban hasta 80 pies de altura y 7 millas de anchura cubrieron el valle del Rio Jordan desde el Mar de Galilea en el norte hasta las orillas del Mar Muerto en el sur. El árbol definió de tal forma la economía local que el Emperador Vespusio celebró la conquista acuñando la “Judea Capta”, una moneda especial de bronce figurando al estado Judío como una mujer llorando bajo una palmera datilera.

Hoy, no quedó nada de esos bosques impresionantes. Las palmeras datileras en el moderno Israel fueron importadas, principalmente de California. El antiguo dátil de Judea, reconocido por su suculencia y famoso por sus numerosas características medicinales, se ha perdido en la historia. 


(nationalgeographic.es)

sábado, 23 de enero de 2016

CHUBUT | Un megaoperativo por tierra y aire combate el incendio forestal en el Parque Nacional Los Alerces

Más de 200 brigadistas y siete medios aéreos trabajan intensamente para frenar el avance del fuego, que ya destruyó 1.400 hectáreas del Parque Nacional Los Alerces. Creen que fue intencional.



Aviones hidrantes, helicópteros con helibaldes y más de 200 brigadistas nacionales, provinciales y locales no parecían suficientes para controlar las llamas del incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. "Los técnicos dicen que el fuego está descontrolado, seguimos trabajando para detener su avance", aseguró este viernes Gabriel Bauer, del Departamento de Conservación del parque.

Desde el ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable a cargo de Sergio Bergman enviaron autobombas forestales, camiones cisterna y equipamiento. Pero hasta las últimas horas de este viernes, el fuego no daba descanso.

El hecho genera especial preocupación ya que se trata de un área protegida con árboles milenarios. El incendio comenzó el jueves pasado y se propagó rápidamente ayudado por el viento y las altas temperaturas en la región.

Fueron evacuadas 25 viviendas, pero la peor parte se la llevó una familia que perdió todo. Los Tardón llevan varias generaciones viviendo en el Parque Nacional Los Alerces, y hace pocos meses habían terminado de reacondicionar la casa que terminó destruida por el fuego: "Perdí fotos de mis nietos y alcancé a rescatar fotos de mi hermana que falleció hace algunos años y lo que más lamento es mi casa porque esperé treinta años para tener esto y ahora se me fue todo con el fuego", se lamentó la dueña de casa, Guillermina Montanares de Tardón a Radio 3 de Chubut.


«El agua le hacía cosquillas al fuego»

"Dejamos todo lo que teníamos, dormimos de a ratitos. Fue uno de los días más tristes de mi vida, al ver como el fuego devoraba árboles viejos sin poder hacerle nada, parecía que nuestras líneas de agua le hacían cosquillas", lamentó Gonzalo Finkeltein, de los Bomberos Voluntarios de Esquel en declaraciones a ADN Sur.

"No se conoce cómo empezó aún, pero seguramente es intencional, como sucedió el año pasado y como ocurre en otros lugares de la región", señaló el intendente del Parque, Daniel Crosta a Diario Jornada. A propósito, ya se abrió una investigación a cargo de la Justicia Federal de Esquel.

En este contexto, hoy el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, recorrerá las zonas afectadas y será informado sobre cómo continuarán los trabajos de combate contra el fuego. Además, se reunirá con la familia Tardón.

Para este sábado las condiciones climáticas no serán favorables para los brigadistas. Según el Servicio Meteorológico Nacional, habrá una máxima de 29 grados y vientos cambiantes, lo que puede complicar aún más el desarrollo del megaoperativo. Recién el lunes habría un respiro, ya que se prevé una temperatura mínima de 3 grados.


(infobae.com)

viernes, 22 de enero de 2016

SUECIA | Abeto hallado en 2004 fue datado en 9.500 años de edad y es el árbol más antiguo del mundo


Este año no hemos empezado nada bien con ciertas noticias que nos dejan un poco raros, pero que van en línea de otras tantas que acontecieron el año pasado 2015. Un año 2016 donde se han propuesto nuevas directrices para con el clima y al que le esperamos que tenga más noticias positivas que negativas, tal como sucede con la que tenemos ahora mismo desde Suecia.

El árbol más antiguo del mundo, un abeto noruego de 9.500 años llamado “Old Tjikko”, sigue creciendo en Suecia. Descubierto en 2004 por Leif Kullman, profesor de geografía en la Universidad de Umea, la edad del árbol ha sido determinada usando la datación basada en el carbono 14.

“Durante la edad de hielo, el nivel del mar fue 120 metros inferior de lo que es hoy y mucho de lo que es ahora el Mar del Norte en las aguas que se encuentra entre Inglaterra y Noruega fueron realmente bosques inmensos“, dice el profesor Kullman.

Los vientos y las bajas temperaturas consiguieron que el nombrado como “Old Tjikko” fuera como un árbol bonsai, ya que los árboles de gran tamaño no pueden ser tan antiguos como lo es este. Su sistema de raices ha estado creciendo durante 9.550 años, según el equipo liderado por este profesor del departamento de ecología en Suecia.

Descubierto en 2004, el solitario abeto noruego es una de las especies que tradicionalmente son usadas para decorar los hogares de los europeos durante estas fechas navideñas, es ahora mismo la planta identificada viva de mayor longevidad.

La gran habilidad para esa longevidad es la capacidad que tiene para clonarse a si mismo. Cuando alguna de sus ramas o troncos muere, uno nuevo emerge del mismo tallo. El sistema de ramas de este árbol tienen una vida de 600 años, por lo que tiene una gran expectativa de vida gracias a esa regeneración propia que le ha permitido llegar a nuestros días.

El artículo El árbol de 9.500 años de edad encontrado en Suecia es el más antiguo del mundo ha sido originalmente publicado en Energías Renovables y Verdes.


(notiboliviarural.com)

MÉXICO | Destruyen parte de un manglar en Cancún para un proyecto hotelero

Las organizaciones ecologistas se han movilizado para evitar que desaparezca la zona de humedales de Tajamar, donde viven especies protegidas



Por Elena Reina

Al manglar de Tajamar en Cancún no llegan los turistas con pulserita. El agua en lugar de ser cristalina es más bien grisácea. No hay peces globo ni mantarrayas. Pero sigue siendo el Caribe. Su lugar privilegiado frente a la laguna de Nichupté que se comunica con el mar, ha convertido esos terrenos en un imán para los grandes proyectos hoteleros. Casi 60 hectáreas para arrasar con el all inclusive, según señalan los vecinos. La empresa estatal Fonatur, ya ha allanado casi la mitad del humedal. Las organizaciones ecologistas se han movilizado y el Estado de Quintana Roo ha suspendido por el momento las obras.

Se trata de un proyecto pensado desde inicios del 2000, pero fue en 2006 cuando la Secretaría de Medio Ambiente dio los permisos inmobiliarios a Fonatur (Fondo Nacional de Fomento al Turismo) para construir en el manglar. Las obras son legales, pero tenían condiciones, según ha comunicado la Secretaría este miércoles. Una de ellas era el rescate de la fauna.


Los vecinos y las organizaciones ecologistas de Cancún, apoyadas por la internacional Greenpeace, se han movilizado desde que comenzaron las obras en agosto del año pasado para impedir que se perdiera ese espacio natural. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha recibido esta semana ocho denuncias que pedían mayor presencia de inspectores en el proyecto así como un informe sobre la remoción correcta de vegetación y fauna. Pero ha sido una denuncia interpuesta en un juzgado local la que ha logrado detener el proyecto, especialmente el relleno, que "implicaría la destrucción de la zona de humedal", según señala Miguel Rivas, responsable de campañas en los océanos de Greenpeace.

Los ecologistas denuncian en un video las obras en Tajamar



La Secretaría de Medio Ambiente reconoce que las normas para preservar la flora y la fauna de la zona son posteriores a los permisos urbanísticos. En 2007 se decretó la Ley General de Vida silvestre que prohíbe cualquier obra que afecte al "flujo hidrológico del manglar" y otra norma de 2010 que es más restrictiva con respecto a las especies nativas mexicanas.

Las obras comenzaron, no obstante, este sábado de madrugada y han causado la indignación de los vecinos y ecologistas de todo el país. Salvemos al Manglar Tajamar tiene en su página de Facebook casi 40.000 seguidores y se volvió tendencia en Twitter los días pasados. Greenpeace habla de "ecocidio". "La pérdida de un manglar no es ni debe ser trivial, se trata de un espacio que describe las costas mexicanas, pues México es uno de los países que más extensiones de manglar tiene en el mundo", apunta Rivas, ecologista de Greenpeace.

"Los vecinos vimos animales muertos, la flora arrancada. Las máquinas trabajaron por la noche para impedir que pudieramos hacer nada", cuenta Gerardo Solís, abogado ambientalista de la zona. Solís explica que Tajamar es de las pocas áreas que quedan todavía en Cancún sin construir, donde los vecinos más humildes de la ciudad acuden con sus familias a pasar los fines de semana. Miguel Rivas añade que se han observado algunas especies en peligro de extinción como el cocodrilo moreletti o especies nativas protegidas como el cangrejo azul. Los ecologistas argumentan que no se han llevado a cabo las labores correspondientes de reubicación de estos animales ni de la flora existente. "Después de lo que han hecho y si conseguimos impedir el relleno, el manglar tardará en regenerarse unos 20 o 30 años", explica Rivas, que es también biólogo por el Instituto de Ecología de la UNAM.


La Secretaría destaca en su comunicado que durante las obras no se registró la "evidencia de ejemplares de fauna silvestre". Sin embargo, las fotos de los vecinos que se han multiplicado en las redes sociales parecen contradecir la versión del organismo.

Las obras en el manglar de Tajamar han sido suspendidas por una denuncia particular en un juzgado estatal. Pero la empresa seguirá teniendo los permisos para trabajar sobre esas tierras hasta febrero de 2016. © El País 2016



sábado, 9 de enero de 2016

BOSQUE DE YATIR | Israel: Árboles en el desierto que cambian el clima

En el borde del Negev (Israel) la forestación demostró que se puede secuestrar carbono como en las áreas templadas. Otra vía para luchar contra el calentamiento global.


Por Javier Preciado Patiño

Visto desde Google Earth es apenas un punto verde en el borde norte del desierto del Negev. Pero sus 30 kilómetros cuadrados constituyen el área forestada más grande de Israel, un emprendimiento nacido en los años 60 en una región semidesértica que demostró ser una más que eficiente herramienta para secuestrar carbono e inducir un cambio climático positivo.

Sobre las laderas del monte Hebrón, Yosef  Weitz pergeñó a principios de los 60 la titánica tarea de generar una masa boscosa a gran escala en una región donde las precipitaciones anuales no superan los 300 milímetros.

Cincuenta años después, las investigaciones realizadas por centros científicos como el Instituto Weizmann han demostrado que esta masa boscosa (básicamente compuesta por pinos) es capaz de fijar el dióxido de carbono a la par de los bosques templados, mostrando una alta eficiencia en la captación de este gas de efecto invernadero en función de la cantidad de lluvia recibida.

En un momento en el que el mundo se plantea la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la experiencia del bosque de Yatir, como sumidero de carbono en condiciones semiáridas, es más que valiosa.

Las investigaciones determinaron que cada árbol secuestra carbono a un promedio cercano a los 8 kilogramos por año. En las condiciones de Yatir, la productividad del bosque ronda las 2,3 toneladas de carbono capturadas por hectárea y por año. Se estima que en el término de 70 a 100 años cada árbol resulta el sumidero de 500 a 800 kilogramos de carbono.

Entre las razones que se citan para esta eficiencia se menciona que la mayor concentración de dióxido de carbono en la atmósfera (en las latitudes más bajas respecto de las más altas) facilita su captura, es decir que el árbol consume menos energía para captarlo.

Por otra parte, se ha visto que durante el período caluroso y seco, el bosque tiende a entrar en un estado de “latencia”, durante la cual reduce el metabolismo y por ende la respiración, que emite dióxido de carbono; por el contrario, el tiempo menos caluroso y húmedo coincide con su mayor actividad fotosintética, fijando más carbono atmosférico.

La pregunta es, ¿impacta ya sobre un ambiente semidesértico una superficie verde de esta magnitud? Le trasladamos esta inquietud al profesor del Instituto de Ciencias Weizmann, Dan Yakir, un profesional que ha publicado numerosos papers sobre sus investigaciones en dicho bosque.

“Es un área muy pequeña para identificar con claridad su efecto sobre la temperatura o el régimen de lluvias”, contestó Yakir desde la sede del instituto en Rehovot. “Sin embargo, utilizando modelos basados en nuestras mediciones en Yatir, y extendiendo el área boscosa a grandes superficies alrededor del mundo con un régimen de lluvias similar, podemos ver efectos tanto en temperaturas más bajas como en mayores precipitaciones”, manifiesta vía correo electrónico.

No es un dato menor. Los registros recabados en esa forestación del norte del Neguev y modelizados muestran que lograr un cambio climático positivo en el mundo por vía de la plantación de árboles es posible. Pero, ¿qué superficie habría que implantar mínimamente como para percibir el cambio?



“En este estado no podemos decir cuál sería el área mínima, y eso dependerá de la región en donde esté la forestación, qué tan cerca del océano esté o si es una región con clima monzónico. El bosque Yatir está en el orden de las 3.000 hectáreas, pero para los modelos de efectos climáticos utilizamos superficies de millones de hectáreas, con lo cual el factor de multiplicación debería ser mayor a 1.000”, apunta el investigador. Lo concreto es ver el contraste entre el ambiente natural, semidesértico y el bosque en la misma región. Con un sistema manual de riego inicial, cuando se realizan las plantaciones, los árboles se desarrollan en condiciones de secano.

El área verde mejora las condiciones de vida de las comunidades, reduciendo en el verano las temperaturas extremas respecto de las áreas no forestadas. Por otra parte evita la pérdida de la poca agua que aporta la lluvia. En Yatir se realizó un reservorio artificial del agua que escurre por las laderas, que luego se utiliza para el riego de viñedos y producciones frutícolas en la zona.

“Lo destacable es que una masa forestal en el límite del desierto puede secuestrar carbono en cantidades similares a un bosque templado, y puede ser exitosa más allá de los límites pluviométricos usualmente utilizados por los forestadores”, sostiene Yakir. “Por otra parte, las adaptaciones que los árboles han realizado a las condiciones de sequía y calor nos indican que los bosques en condiciones más húmedas podrían sobrevivir bajo el escenario de cambio climático”, agrega.

De todos modos hay aspectos para tener en cuenta. Las superficies áridas, de tonos claros, reflejan más la radiación (albedo) que los bosques, cuyos tonos oscuros disipan menos la radiación. De manera que incluso hay un efecto de calentamiento superior a la disipación natural. Sin embargo, se estima que en el término de unos 80 años, la ecuación terminará siendo favorable para la forestación, ya que el secuestro de carbono le “gana” a la menor disipación.

Más allá de este aspecto hay una vocación muy fuerte en Israel a favor del combate de la desertificación y de transformar en un vergel las tierras áridas. En esto ha tenido un papel relevante la organización Keren Kayemeth LeIsrael (KKL), que hasta el presente prosigue colaborando en la forestación del país.

“El bosque de Yatir está en continua expansión, pero en una escala limitada. Para nosotros (el instituto Weizmann) representa un sistema modelo para entender procesos y parametrizar modelos. Para KKL es un sistema que mejora las condiciones locales y hace más habitable la vida en las regiones áridas. Reduce la erosión, provee áreas de recreación y madera para las poblaciones locales, así como también protege el suelo”, recuerda Yakir.

Fuente: Infocampo

domingo, 27 de diciembre de 2015

Para Greenpeace, la causa de las inundaciones en Entre Ríos es la deforestación

Así lo indicó la organización ambientalista; «Entre Ríos perdió más de 85.000 hectáreas de bosques nativos», advirtieron


Para Greenpeace, la causa principal de las inundaciones en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Santa Fe y Formosa es "la deforestación". Así lo indicó hoy la organización ambientalista a través de un comunicado.

"El aumento de las precipitaciones y la significativa pérdida de cobertura boscosa en Argentina, Brasil y Paraguay, que se encuentran entre los diez países con más deforestación de todo el mundo, no permitió la natural absorción del agua", argumentó la ONG.

El coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, Hernán Giardini, explicó que los bosques y las selvas "además de concentrar biodiversidad considerable, juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos".

Según datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación que citó la entidad, desde la sanción de la Ley de Bosques -noviembre de 2007- hasta fines de 2014 "se deforestaron en el país más de 2 millones de hectáreas, de las cuales 620.000 hectáreas eran bosques protegidos".

En el caso de Entre Ríos, la provincia "perdió más de 85.000 hectáreas de bosques nativos", puntualizó la información.

La ciudad de Concordia asiste a una de las inundaciones más graves de su historia y, según datos proporcionados por el gobierno entrerriano, son unas 10.000 las personas que debieron dejar sus casas por el avance de las aguas.


(lanacion.com)

sábado, 26 de diciembre de 2015

Un voraz incendio afecta una reserva forestal de Mar del Plata

Los bomberos lograron controlar un importante incendio que había comenzado ayer al atardecer que en una zona boscosa del barrio El Marquesado, a unos 35 kilómetros al sur del centro de la ciudad y a casi 10 de Miramar.



Por Santiago Luis Cardinal
Desde Mar del Plata

Durante la tarde de ayer, se declaró un voraz incendio en el barrio residencial El Marquesado, ubicado en el Partido de General Pueyrredon a poca distancia del ingreso a la localidad de Miramar. Las llamas se originaron sobre calles 19 y 30 del barrio ubicado en la ruta 11, en proximidades del ingreso a Miramar. El fuego afectaba gran parte del barrio El Marquesado y amenazaba algunas viviendas. 
  
Los vecinos criticaron la falta de mantenimiento y cortes de pasto en el barrio como también el tardío accionar de bomberos. Las llamas comenzaron a arrasar pastizales y pinos de manera voraz y con gran rapidez. La causa de la veloz propagación fue un intenso viento norte.

Se desconoce aún el origen del fuego y si bien no se descarta algún error humano, las condiciones climáticas imperantes durante esas horas -más de 32 grados y pleno sol- también pudieron haber incidido ya que se trata de una zona de abundante vegetación con pastizales secos y de fácil combustión.

«El fuego se fue extendiendo y corren peligro muchas de las casas ya que acá vive gente todo el año y otros que vienen a veranear. En mi caso vivo cerca de la ruta, pero no hay mantenimiento en ningún lado; no entendemos por qué no cortan el pasto», confirmó una mujer que acudió a colaborar con sus vecinos.

«No cortan el pasto hace mucho tiempo —algo que se pudo comprobar fácilmente—, y estamos realmente desamparados, tuvimos que ir a buscar a los bomberos nosotros, cómo puede ser que no vean el fuego con la columna de humo que va claramente hacia el mar», se quejó otro vecino que junto a otros trataban de ayudar a quienes estaban más afectados.





Al declararse el incendio trabajaba un bombero de Chapadmalal con un camión cisterna que se las ingeniaba como podía  para sofocar las llamar —no descartan se hayan originado de manera intencional—, ayudado por residentes y turistas que pese al temor reinante no dudaron en actuar solidariamente. Según confiaron vecinos al diario marplatense LA CAPITAL, único medio presente en el lugar, «el fuego comenzó pasadas las 18 en un terreno ubicado sobre las calles 19 y 30».

En medio de una situación que alarmó por las cercanías de viviendas y de estar emplazadas en la ruta de avance del fuego, alrededor de las 20, las quejas por la falta de recursos se hicieron sentir.

Al anochecer y cuando ya se había dado aviso a dotaciones de bomberos de Mar del Plata y Miramar, que acudieron con bastante demora, el panorama era preocupante por el avance de las llamas.



Pese al corte de las calles de asfalto y la restricción en la circulación por las zonas lindantes a los principales focos de incendio, había peligro para los vecinos debido a la alta combustión de ciertas especies arbóreas. Trozos de tronco de pino encendidos, con componente resinoso, crepitaban y volaban por los aires empeorando la situación.

Mucha gente se encontraba angustiada y comenzaban a dejar la zona por el accionar del fuego. Mientras tanto a unos 5 kilómetros al sur de ese lugar, en el barrio San Eduardo otro foco de incendio se desataba poniendo el riesgo a la población cercana a la ruta provincial 11.




Con participación de personal y medios de cuatro dotaciones del distrito, ya de madrugada y después de casi ocho horas de trabajo, los bomberos lograron controlar el importante incendio.  El jefe del Cuartel Central de Bomberos, comisario Pablo Polarolo, confirmó esta mañana que el incendio «está controlado» y que desde el amanecer la tarea se abocó a atacar los pequeños focos que quedaban ya a nivel suelo.  «Había vegetación en altura que había ganado fuego importante y que se pudo apagar durante la noche», señaló.

Calles adentro, donde se produjo el  incendio, hay pocas casas y mucho verde. Afortunadamente, ninguna fue alcanzada por el fuego, por lo que no hubo que lamentar víctimas ni pérdidas materiales, aunque si la devastación de una reserva forestal. © Servipress.info

sábado, 12 de diciembre de 2015

Histórico acuerdo en París para frenar el calentamiento global

Cumbre del Clima. Lo aprobaron 195 países. Reducirán los niveles de contaminación para que la temperatura del planeta no suba más de 2° de aquí al fin del siglo. Intentarán así evitar catástrofes ambientales y más daños al ecosistema.



Por Marina Aizen

(EFE)
La era de los combustibles fósiles empezó hoy su tiempo de descuento, cuando en París se aprobó por unanimidad un acuerdo histórico para limitar la suba de la temperatura global a “muy por debajo” de los 2° centígrados respecto de los niveles existentes en la era preindustrial, un aumento causado por la acumulación sostenida de dióxido de carbono en la atmósfera. Esta es una meta difícil, que requerirá de un esfuerzo de países grandes y chicos, siempre tratando de elevar su volumen de ambición, como dice el texto que emergió de la Cumbre del Clima, tras dos semanas de maratónicas negociaciones.

Este fue un triunfo rotundo de la sociedad civil, que viene presionando en las negociaciones y las calles por una agenda en la que la gente esté por encima de los lobbistas, lo que tomó más de 20 años de combatir mentiras maliciosas sobre la realidad del cambio climático. Y, obviamente, también de la diplomacia de Francia, que ha logrado con inteligente persistencia tender puentes donde no los había, doblar brazos. Hasta al canciller Laurent Fabius, que condujo estas negociaciones, se le caían las lágrimas al anunciar el texto, un momento en el que la emoción cortaba el aire.

Ya los científicos dijeron que este acuerdo no era suficiente, pero desde las ONGs apuntan que es un muy buen comienzo. Es un tratado vinculante y su objetivo principal es mantener la temperatura “muy por debajo de los 2 grados de aumento respecto de la era preindustrial y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 grados”. Como la arquitectura de este proceso está organizada de abajo hacia arriba, desde el esfuerzo de cada país, y no desde la imposición de un órgano centralizado, cada parte deberá superar la ambición de sus metas cada 5 años, algunos empezando en 2020, cuando entra en vigor el acuerdo. En 2018, se realizará “un diálogo para hacer un balance de los esfuerzos colectivos “ y el IPCC, el órgano que produce la ciencia de cambio climático, ha de realizar un informe especial sobre qué significa un aumento de 1,5 grados.

Casi todos los países –a excepción de Venezuela, Nicaragua y otros pocos más– han presentado planes de mitigación del cambio climático pero la suma de todos esos esfuerzos –reconoce el texto final aprobado– sigue agregándole a la atmósfera 55 gigatoneladas de dióxido de carbono, lo que tardará siglos y siglos desaparecer de allí, atrapando el calor del sol (Una gigatonelada equivale a un millón de millones, la cifra seguida de doce ceros). Para limitar la suba a 2 grados, no se debería agregar más de 40 gigatoneladas de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, la periodicidad, la revisión y la transparencia de los nuevos planes es absolutamente crucial.

El acuerdo contiene un artículo dedicado a los daños y pérdidas causados por el cambio climático, un reclamo de los países vulnerables. Sin embargo, no es su costado más ambicioso. Y por expreso pedido de los Estados Unidos, teniendo en cuenta que su Congreso está repleto de campeones del negacionismo, el texto dice explícitamente que “no implica ni da lugar a ninguna forma de responsabilidad jurídica o indemnización “ por parte de las víctimas del cambio climático.

Otro aspecto clave es la llamada “diferenciación”. Esto es que cada país hace su recambio tecnológico a la medida de sus posibilidades. Pero aquí el texto tiene un mecanismo del presión: que es el de lo que dice la ciencia. Indica textualmente que es necesario “lograr que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo lo antes posible, teniendo presente que los países en desarrollo tardarán más en lograrlo y a partir de ese momento reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero de conformidad con la mejor información científica posible para alcanzar un equilibrio entre emisiones antropogénicas y las fuentes y la absorción antropogénicas por los sumideros en la segunda mitad del siglo”.

Todo esto es un lenguaje enredado. Hubiera sido mejor que pidiera la descarbonización total de las economías al 2050, que era la ambición de la mayoría de las ONGs. Pero este es un acuerdo entre 195 países, cada uno con cabeza distinta. Como decía ayer Oscar Soria, un brillante argentino de la organización Avaaz, este acuerdo “es un mecanismo” para llegar a la meta de 100 por ciento de energías renovables. “Los cambios no son lineales, son progresivos. Este acuerdo nos lleva a seguir cambiando cosas”, sostuvo. Ahora, las palabras deberán estar coronadas por la acción.


(clarin.com)

sábado, 21 de noviembre de 2015

Ecosistema del Espinal

La Región del Espinal es una extensa unidad de aproximadamente 33.001.934 hectáreas (Cartografía y Superficie de Bosques Nativos de Argentina, 2002), ocupa parte del territorio de siete provincias  argentinas, desde los 28° hasta los 40° de latitud Sur. Se manifiesta como una gran variedad de formaciones que responden  a múltiples factores. Se subdivide en tres subregiones: del ñandubay, del algarrobo y del caldén.




Características Generales de la Región del Espinal

Ubicación

La región forestal del Espinal se ubica entre los 28º y los 40º de Latitud Sur, como un gran arco que envuelve por el oeste al Pastizal Pampeano y que se ubica al sur del Parque Chaqueño, involucrando áreas de las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis, La Pampa y Buenos Aires.

Clima

Debido a su extensión, la región presenta grandes variaciones de clima, desde cálido y húmedo en el norte hasta templado y seco en el oeste. Las temperaturas medias anuales rondan los 21,5 ºC en el norte y 14,5 ºC en el sur. En todo el territorio no hay zonas libres de heladas.

Las precipitaciones decrecen desde el NE hacia el SO, con un rango de 1500 a 400 milímetros anuales. En cuanto a la distribución estacional, las mayores lluvias se producen en primavera y verano. Las nevadas son infrecuentes y sólo pueden afectar en el SO con poca incidencia para la agricultura. En cambio, el granizo ocasiona importantes daños a los sembradíos.

Los vientos predominantes son: el Pampero, frío y seco, desde el SO; la Sudestada, sopla desde el SE, con vientos suaves y húmedos; el Viento Norte, cálido y húmedo y el Viento Zonda, proveniente de la zona cuyana, con efectos muy desecantes.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Ecosistema del desierto mendocino

En Mendoza la progresiva desertificación de la provincia no pasó inadvertida entre los científicos e investigaciones que llevan adelante los distintos organismos nacionales y mundiales que trabajan en temas relacionados con el cuidado del medio ambiente.


Redacción Hora 25 Forestal


¿Qué es un desierto?

Desierto (Del latín desertus), es un lugar despoblado e inhabitado. Los desiertos forman la zona emergida más extensa del planeta: su superficie total es de 50 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente un tercio de la superficie terrestre. Esto es el 30% de las tierras emergidas, (16% desiertos cálidos y 14% desiertos fríos). Dicho con otras palabras, las zonas áridas del planeta ocupan más de 6 billones de hectáreas. Cerca de 1 billón de hectáreas son desiertos naturalmente hiperáridos, mientras que los 5 billones restantes son regiones áridas, semiáridas y áridas subhúmedas. Un desierto puede ser un terreno arenoso o pedregoso que carece de vegetación debido a la escasez de precipitaciones. En este caso, un desierto es un ecosistema o un bioma que recibe menos de 250 milímetros de precipitaciones al año. Un desierto tiene reputación de tener poca vida, pero eso depende de la clase de desierto; en muchos existe vida abundante, la vegetación se adapta a la poca humedad y la fauna usualmente se esconde durante el día para preservar humedad, lo que significa que un ecosistema desértico es árido, su mayor característica y por ende, ni siquiera las tecnologías del presente hacen sustentable el establecimiento de grupos sociales. En consecuencia podemos decir que los desiertos son: 

Regiones con precipitaciones escasas e irregulares, por lo tanto, no puede predecirse exactamente cúanto y cuándo va a llover. Además, debemos considerar que en los desiertos es escasa el agua disponible para las plantas. De esta manera, los polos también se consideran desiertos porque a pesar de que el agua está presente en forma de hielo, no está disponible para el desarrollo de la vegetación.

— Regiones con baja humedad atmosférica relativa, la cual en otros ambientes funciona como amortiguadora de las temperaturas. Al ser tan baja la humedad atmosférica relativa, el 90% de la energía solar llega a la superficie de la tierra durante el día, provocando las altas temperaturas características. Durante la noche, aproximadamente el 90% de esta energía se libera y la temperatura desciende bruscamente. Así se explican las grandes amplitudes térmicas de las zonas áridas. Esto contrasta con el efecto amortiguador de la temperatura, que tiene la humedad atmosférica, en los ambientes húmedos. En estos últimos, durante el día la superficie de la tierra sólo absorbe el 40% de la radiación solar y en la noche el porcentaje de radiación reflejada alcanza sólo el 50%.

— Regiones con vientos frecuentes y violentos, característicos de cada desierto. En el caso mendocino, es el viento Zonda. En base a lo anterior, podemos decir que los principales factores limitantes para la vida de los organismos en las zonas áridas son: la escasez de agua disponible para las plantas, las temperaturas extremas y la baja humedad relativa. La conjugación de estos factores provoca una elevada pérdida de agua por evapotranspiración, que en los desiertos es muy intensa y está acentuada por los vientos fuertes y secos. Además, la productividad primaria es baja porque el desarrollo de los productores en el ecosistema está fuertemente limitado por las condiciones climáticas.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Bosques petrificados prehistóricos y fósiles forestales vivientes: la memoria del árbol a través de la historia, el mito y el símbolo

El árbol —que proporciona cobijo, protección, leña para el fuego que calienta y alimenta— es sin duda, uno seres vivos más benignos y provechosos para el desarrollo de la vida sobre la tierra. Por esta misma razón, se transformó en uno de los símbolos más importantes utilizados por el ser humano desde los tiempos más remotos ya que representa a la vida y el origen del cosmos. 



Por Alan Patricio Cavanagh* | Para Hora 25 Forestal


El árbol cómo símbolo de la vida, la muerte y el renacimiento

Algunas civilizaciones antiguas tenían su árbol sagrado: los celtas veneraban el encino; mientras que los escandinavos, tenían al fresno por su árbol; los hindúes a la higuera y los árabes a la palmera datilera. Tan importante llegó a ser el árbol que incluso varios dioses antiguos estaban asociados a un árbol determinado: Osiris, dios egipcio de la resurrección estaba relacionado con el cedro; el dios romano Júpiter, al encino y Apolo, al Laurel.

Asociado al nacimiento en todas las civilizaciones antiguas, el famoso árbol de navidad que se asocia al nacimiento de Jesús tiene sus orígenes en la antigua tradición nórdica en cuya mitología se relata que el Divino Yggdrasil era un árbol gigantesco cuyas ramas sostenían al universo entero y a todo lo existente, incluida la humanidad. Yggdrasil (o Yggdrasill) es un fresno eterno: el árbol de la vida, o fresno del universo, en la mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Helheim (el Reino de los muertos); Svartálfaheim (el Reino de los elfos oscuros); Niflheim (el Reino de las nieblas y el terror);  Jötunheim (el Reino de los gigantes); Midgard (el Reino de los hombres, también conocido como Mannaheim); Vanaheim (el Reino de los Vanir, la tribu de los dioses de la naturaleza y de la fertilidad); Alfheim (el Reino de los elfos de la luz, también conocido como Ljusalfheim); Asgard (el Reino de los dioses o Aesir); Muspelheim (el mundo primordial de fuego, allí se encuentra el Ginnungagap). De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir. Yggdrasil rezuma miel y resguarda a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos: Dáinn, Dvalin, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las Nornas. A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que tratan de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las Nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard. Para los nórdicos, el mundo del hombre era nada más una rama del gran Yggdrasil, el fresno del mundo. Nueve mundos posee Yggdrasil, y por ellos pasó Odín antes de obtener el secreto de las runas. El árbol se divide en tres partes: Niflheim (raíz), Midgard (tronco) y Asgard (copa). Se puede notar en esto la representación del ciclo de nacimiento, vida y muerte. Las raíces son tres. La primera se dirige hacia la Fuente de Hvergelmir. La segunda a la fuente de Mimir. La última a la Casa de las Nornas, el Destino.

El Fresno Eterno Yggdrasil: El árbol sagrado de los antiguos nórdicos

Constituido en origen de la vida y el hombre, no extrañará entonces que muchas culturas antiguas afirmaran descender de los árboles, como es el caso de los Ainou en Japón que afirmaban descender del bambú o los Tagalos en Filipinas que creían descender de la mimosa. Por todas estas razones el árbol no sólo llegó a ser importante para antiguas civilizaciones que lo adoptaron como parte importante de su linaje y sus creencias. Por esta razón el símbolo del árbol, además del nacimiento, representa también la unión entre el cielo y la tierra, pues sus ramas alcanzan la altura que ningún otro ser vivo logra, mientras sus raíces se encuentran bien afianzadas a la tierra, que es la que le da la vida. Es así como el árbol vuelve una vez más a ser el «eje del mundo», ya no como el originador, sino como el intermediario sagrado entre ambos mundos: el de lo celestial y el de lo terrenal; el de lo divino y el de lo humano. En su Diccionario de los Símbolos,  Jean Chevalier ofrece claras referencias del árbol en su aspecto alegórico:

«El árbol es el símbolo de la regeneración perpetua, y por tanto de la vida en su sentido dinámico. Está cargado de fuerzas sagradas, en cuanto es vertical, brota, pierde las hojas y las recupera, y por consiguiente se regenera; muere y renace innumerables veces».

El árbol crece arraigando sus raíces en lo más profundo de la tierra y su copa se despliega hacia lo alto con ramas que ascienden al cielo, de ahí su carácter de mediador entre el cielo, la tierra y el infierno, entre lo divino, lo humano y lo demoníaco. El árbol se nutre de la tierra, del aire, el agua y la luz solar. Da sus frutos para que todos se alimenten. Vive en un ciclo eterno de dar y recibir. Participa del cosmos, siendo uno y parte de todo, en confluencia.

El árbol en tanto que símbolo de la regeneración perpetua representa también la inmortalidad y el ciclo de la vida, razón por lo que en muchas culturas agroforestales lo vemos relacionado con las estaciones del año. Es símbolo del renacer, por ello cuando una persona muere es enterrada dentro de un ataúd de madera, lo que significa que vuelve a la tierra misma, cobijado con la madera del árbol, como una semilla que se planta para que vuelva a renacer; el mismo ataúd actual deriva del tronco de árbol ahuecado donde antiguamente se depositaban a los muertos. 

jueves, 22 de octubre de 2015

El Fuego y los incendios forestales: Su importancia en zonas mediterráneas

Por Redacción Hora 25 Forestal


Siempre que escuchamos que se produce un incendio forestal, pensamos en las grandes pérdidas de biomasa, de fauna y flora, también de personas en algunos casos. Pero el objetivo de este apartado es hacer conocer el lado positivo de los incendios en algunas partes del mundo y como contribuye benéficamente, según dónde, cuándo y cómo se produce.

En la mayor parte de las regiones forestales del mundo, siempre que no sean muy secas, muy frías o húmedas, el fuego ha tenido un papel importante en el desarrollo de la vegetación. Es por esto que algunos autores lo consideran como un factor independiente, como lo son la luz o las propiedades fisicas del suelo (Daubenmire, 1973,) o incluso, como un subsistema dentro de un sistema mayor (Stone, 1974).

Parece ser que en algunas regiones del mundo el fuego ha sido y es un factor independiente del medioambiente que determina el tipo de vegetación presente. En estas regiones el fuego es normalmente provocado por rayos durante tormentas eléctricas que son frecuentes en los períodos que no hay lluvia, y la vegetación y el mantillo están relativamente secos.

En muchas áreas, especialmente en el sudeste y oeste de Estados Unidos, los incendios son muy comunes, llegando a ser anuales en algunas regiones (Oosting, 1956), por lo que el fuego aquí es un factor que realmente controla la vegetación. Todas las regiones mediterráneas del mundo cuentan con áreas de vegetación esclerófila, es decir resistentes al fuego.

Muchos tipos de bosques de Estados Unidos se mantienen debido a la acción del fuego como es el caso en muchas áreas del Pinus ponderosa. Generalmente en estos casos el fuego impide el desarrollo de otras especies no resistentes, que constituirían la vegetación dominante si no se produjeran incendios periódicos.

Conozcamos los tipos de incendios forestales 

Podemos diferenciar tres tipos de incendios forestales según su ubicación en relación con la superficie del suelo y su forma de propagación:

1.- Los incendios subterráneos o profundizadores: son incendios sin llamas que consumen las acumulaciones de materia orgánica que se producen en los bosques. La oxidación de la materia orgánica produce calor y en ciertas ocasiones se produce combustión activa. Entonces el fuego así se propaga lentamente, incluso cuando la materia orgánica está húmeda, porque el calor desarrollado va secado el material que está próximo. Estos incendios matan a todos los árboles y plantas que tienen sus raíces ancladas en la materia orgánica que se quema. Sólo sobreviven los árboles que tienen sus raíces más abajo de los horizontes orgánicos superficiales. Estos incendios no producen humo o éste es muy escaso y son de difícil detección, y aunque son lentos pueden ser los incendios más destructivos. En material orgánico profundo, como turbas o pantanos, el fuego puede penetrar más de un metro debajo de la superficie (Cartwright, 1968).

2.- Los incendios superficiales: son incendios que queman desechos superficiales y vegetación baja. Se producen sólo en el piso y se propagan rápidamente quemando pastos, hierbas, arbustos, parte del mantillo y carbonizando parte de las bases de los troncos de los árboles. Las raíces también pueden ser dañadas, lo que depende del grado de humedad y del grosor de la litera. Estos incendios son comunes en los bosques abiertos.

3.- Los incendios de copas: son comunes en los bosques densos donde las copas de los árboles se tocan entre sí. En estos incendios el fuego viaja de copa en copa y generalmente quema toda la vegetación sobre el suelo. Son los incendios de más rápida propagación.

Los tres tipos de incendios pueden presentarse simultáneamente durante el mismo incendio, o bien pueden producirse diferentes combinaciones de ellos, aunque la mayoría de los incendios son superficiales. (Cartwright, 1968).

martes, 6 de octubre de 2015

MÉXICO | Registra Conafor 153 incendios forestales durante 2015 en Puebla


Humberto Aguilar Vivero, agente estatal de la Conafor, dijo que actualmente Puebla se encuentra en lugar 11 de incendios forestales a nivel nacional.


El gerente estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Humberto Aguilar Viveros, informó que debido al buen tiempo por lluvias y a las medidas preventivas en bosques de la entidad, se han registrado 153 incendios en el presente año.

En entrevista, Después de poner en marcha el foro denominado “Manejo del Fuego en Terrenos Forestales”, el funcionario dijo que actualmente Puebla se encuentra en lugar 11 de incendios forestales a nivel nacional.

“En el 2013 se tenían unos 512 incendios con una afectación de las 10 mil hectáreas, para 2014 la cifra disminuyó a 358 con una superficie afectada de cinco mil y para el presente año van 153 incendios con afectación unas tres mil 500 hectáreas”, acotó.

Aguilar Viveros detalló que de esas tres mil 500 hectáreas afectadas, 97 por ciento fue herbáceo, la cual ya se recuperó con las lluvias, de ahí que sólo un 2.5 hectáreas de arbolado adulto y unas ocho hectáreas de renuevo.

“Esto se debe por las buenas condiciones climatológicas; porque hemos trabajado en medidas de prevención de forma permanente, en donde quienes reciben apoyo de la Conafor deben contar con su brigada capacitada y uniformada, asimismo cuidar el área que tiene a cargo”, acotó.

Refirió que la Ley Federal Forestal señala que la responsabilidad de cuidar un predio en primera instancia es de lo propietarios, segundo los municipios, le sigue el estado y como instancia final el gobierno federal.

El gerente estatal de la Conafor mencionó que menos de la mitad de los municipios en la entidad poblana han capacitado a su personal de Protección Civil o la brigada correspondiente en materia del manejo del fuego.


(Notimex)

lunes, 28 de septiembre de 2015

El calentamiento global retrasa el crecimiento de las hojas de los árboles




El calentamiento global es una de las causas más polémicas en cuanto a causas negativas para el medio ambiente. Su reciente aumento descontrolado, influye negativamente en muchos aspectos de la naturaleza, por ejemplo en el deshielo de los glaciares y el aumento del nivel de mar. Últimamente, se han comparado algunos datos en los árboles y algunas plantas, y estos datos nos demuestran que el calentamiento global también afecta algo que quizá nunca pensábamos.

Según datos de temperaturas de la estación primaveral de entre los años 1980 y 1994, las hojas abrían con 4 días de anticipación por cada grado aumentado. Estos datos fueron comparados con datos de el mismo período del año entre 1999 y 2013, los resultados muestran que las hojas brotaban con 2,3 días de anticipación, lo cuál supone una disminución de aproximadamente un 40%  de la velocidad con la cuál brotan las hojas de algunos árboles y plantas.

Los científicos, explican que gran parte de esta disminución se debe a causa de los efectos de inactividad. Los brotes de los árboles comienzan a “descansar” en la estación de otoño, lo que es causado debido al período frío del invierno. Pero gracias a el calentamiento global, las temperaturas en el invierno a veces no son tan frías como se espera, lo cuál desestabiliza cada vez más a los árboles, quienes luego necesitan una mayor temperatura para que las hojas vuelvan a brotar, ya que los árboles deben “forzar” el desarrollo de las mismas y se debe esperar más tiempo para la salida de ellas.

Josep Pañuelas, un investigador del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) , señala: “Hemos observado que las hojas de los árboles europeos no brotan tan pronto como se pensaba porque necesitan acumular un cierto número de noches frías para despertar del estado de dormición invernal”.

Además, Josep añade: “Esta menor sensibilidad de los árboles al cambio climático, probablemente, se explica porque, durante el invierno, cada vez hace menos frío y las plantas necesitan acumular el frío necesario durante más tiempo para despertar del letargo invernal”.

También, al elevarse las temperaturas en invierno, las plantas se preparan para renovar sus hojas, pero se encuentran con una longitud del día insuficiente para lograrlo. Este efecto de retraso se denomina efecto “fotoperiodo”. El investigador del CSIC añade: “Las plantas están evitando que los brotes salgan antes de tiempo porque detectan las pocas horas de luz características del invierno. Gracias a este mecanismo, protegen los primeros brotes de los posibles daños de las heladas”. Esto puede causar que algúnos árboles tengan problemas con la salida de los brotes y sus hojas, si continúan subiendo las temperaturas en las estaciones frías.


(ecologiahoy.com)

domingo, 13 de septiembre de 2015

Incendios forestales en California destruyen 21 mil hectáreas

El Departamento de Bosques e Incendios, declaró que es muy pronto para ofrecer detalles de las pérdidas y daños materiales, pero aseguraron que los mismos serán cuantiosos. El gobernador de California, Jerry Brown declaró el estado de emergencia tras los incendios suscitados en el norte del estado.

Foto: Reuters

Alrededor de mil bomberos y voluntarios trabajan en las labores de socorro y contención de los incendios forestales, que han consumido alrededor de 16 mil hectáreas de bosque y zonas rurales de los condados de Napa y Lake, al norte del estado California, Estados Unidos.

La declaración de estado de emergencia estatal fue ordenada por el gobernador de la entidad, Jerry Brown, y autoriza enviar más recursos a la zona, así como la evacuación obligatoria de los residentes locales.

Además, apresura los trámites para aquellos que han perdido sus casas, propiedades y documentos importantes.


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