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sábado, 24 de junio de 2017

Depredadores importados

Los roedores traídos de Canadá han construido más de 70.000 diques en la isla de Tierra del Fuego


por Juan Manuel Repetto 
SLT/FAUBA


A mediados del siglo pasado, veinte castores nativos de Canadá fueron introducidos en el extremo sur de la Patagonia con la intención de favorecer la industria peletera. La iniciativa, no sólo no prosperó, sino que provocó un enorme problema sobre el ecosistema, que hasta ahora no se conocía en toda su dimensión en la Argentina.

Recientemente una investigación de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) determinó por primera vez el alcance de esa invasión de castores en el sector argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego. El estudio, difundido por el sitio de divulgación Sobre la Tierra, concluyó que allí se extienden no menos de 70.000 diques construidos por castores, que cortan el flujo de los ríos, y alteran la composición y el funcionamiento del ambiente. Además, se estimó una longitud acumulada de diques cercana a los 2.300 km, que ocasiona la inundación de unos 100 km2.

"Anteriormente se habían realizado muestreos en áreas determinadas, pero no se había llevado a cabo un relevamiento exhaustivo de toda la superficie de la provincia. Nosotros hicimos ese trabajo y, al finalizar el conteo, no lo podíamos creer. Nos sorprendió mucho el número de diques", dijo Ana Eljall, que realizó la investigación durante su tesis de la carrera de Ciencias Ambientales de la Fauba, dirigida por los profesores Karina Hodara y Hernán Diéguez, del departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información.

Los estudios también partieron por iniciativa de María Fernanda Menvielle, profesora libre de la Facultad y directora técnica de Conservación de la Administración de Parques Nacionales.

"El conocimiento generado por este trabajo es único", aseguró Hodara. "Hasta ahora nadie había realizado un mapa de alta resolución de la invasión. Por eso nos parece un aporte valioso que podíamos hacer desde la Facultad y encarar sin mucho dinero, porque no contamos con subsidios para este trabajo", señala Diéguez, y destacó el valor del estudio en virtud de la magnitud de los disturbios que provocan estos animales.

Sin precedentes

"Hay investigadores que señalan la presencia del castor como el impacto más grande generado sobre los bosques andino-patagónicos en la etapa geológica actual. Es un disturbio inédito y de enorme magnitud", afirma, y explica que cuando estos roedores construyen diques, cortan árboles, interrumpen los flujos de agua y generan embalses. En las zonas inundadas se acumulan sedimentos que cambian la estructura del suelo y provocan la muerte de más árboles, porque sus raíces se ahogan. Si eventualmente se restablece el curso de agua original, de todos modos la zona permanece con una capa de sedimentos que seguiría controlando la regeneración del bosque. Para realizar su investigación, Eljall confeccionó y analizó durante dos años una base de datos geográfica con imágenes satelitales de alta resolución, generadas con las plataformas Google Earth y Bing Maps, ambas de uso gratuito. "Los resultados fueron sorprendentes", resalta Hodara. 

Al respecto, explica que la isla de Tierra del Fuego está dividida en cuatro regiones ecológicas y que al comenzar el trabajo esperaban encontrar una gran invasión de castores en la zona de bosque y turberas ubicada al sur de la isla, donde se liberaron los animales exóticos a mediados del siglo pasado.

Pero aparecieron sorpresas en el norte, donde a priori no existiría un ambiente propicio para el establecimiento y el desarrollo de los roedores. En efecto, en el centrosur de la isla encontraron la mayor densidad, con un máximo de hasta 123 diques/km2. En esa zona, 84 por ciento del territorio se encuentra a menos de un kilómetro de las castorera más cercana.

"También nos impresionó el impacto de la invasión en el norte de la isla, donde el ambiente no parecía amigable para que se estableciera el castor". ¿Que habría posibilitado esta gran expansión del castor ?. Aparentemente habría sido la falta de enemigos naturales, la disponibilidad de recursos, la gran plasticidad característica de la especie y la semejanza de los ambientes invadidos y los nativos, en América del Norte. 

Eljall advirtió que la distribución del castor no se restringiría a sitios boscosos y con drenajes abundantes, donde hay más agua y alimentos. En su trabajo demostró que, aunque en menor proporción, la especie también está presente en la estepa, al norte de la isla, desde donde podría dispersarse a la Patagonia continental. 

Por último, los investigadores de la Fauba adelantaron que el conocimiento generado estará disponible para el diseño de un manejo efectivo y la restauración de las áreas afectadas, a cargo de técnicos y autoridades que impulsan el Plan estratégico binacional de erradicación del castor, a partir de un acuerdo firmado en 2008 por los gobiernos de Argentina y Chile. © La Prensa 

domingo, 7 de febrero de 2016

CORRIENTES | Encuentran un ocelote, un felino que creían extinto


Un ejemplar de ocelote, una especie de felino mediano que se consideraba extinta en nuestro país desde hace una década, fue visto en las últimas horas en la provincia de Corrientes, a través de cinco fotos tomadas por personal de la ONG Conservation Land Trust mediante cámaras “trampa” empleadas para monitorear la actividad de los osos hormigueros en la Isla de San Alonso, en los Esteros de Iberá.

Una vez que las cámaras tomaron los movimientos del inusual animal en un primer plano, las imágenes fueron analizadas por biólogos del Instituto de Biología Subtropical del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), quienes, pese a la información que se tenía, confirmaron que se trataba de un ejemplar de ocelote.

“Es un felino salvaje de tamaño mediano que habita en América, cuyo rango de distribución original iba desde el sur de Estados Unidos hasta el centro de Argentina”, explicó Sebastián Di Martino, coordinador de programas de reintroducción de especies de Conservation Land Trust.

De acuerdo a la descripción realizada por el experto, el animal es semejante a “un gato con manchas oceladas, alargadas, con un borde negro y con una coloración marrón rojiza en su interior”.

Como casi todos los felinos, son difíciles de ver a simple vista. En general se registran a través de huellas o por presencia de pelos o de heces, detalló el especialista. Y agregó que “en este caso el hallazgo es más entretenido”, dado que se hizo a través de una foto que permitió confirmar la presencia del animal.

En el pasado, señaló, fue una especie “muy perseguida” por el valor de su piel, que se vendía para hacer tapados. Otro problema que contribuyó a la desaparición del ocelote en Corrientes fue la destrucción de su hábitat natural.

Por la forma en la que lo encontraron, casi “de casualidad” mientras trabajaban en el seguimiento de osos hormigueros gigantes reinsertados con éxito en el Iberá, los investigadores albergan la esperanza de que no sea un único individuo sino que forme parte de una familia: “Lo que nosotros esperamos es que este individuo no sea uno solo, sino que haya otros que permitan que la especie pueda reproducirse en ese lugar, y que no sea únicamente un remanente de una población que se ha extinguido”, concluyó Di Martino.

viernes, 29 de enero de 2016

SANTA FE | Estudio de la UNR informa que la provincia pierde casi 20.000 hectáreas de bosque cada año

El último estudio realizado por la UNR marca que la tasa anual de superficie de bosque que se pierde en Santa Fe equivale a 19.574 hectáreas.


Con las inundaciones azotando a gran parte de la provincia, la deforestación y sus devastadores efectos vuelven a ser materia de análisis. El último estudio realizado por la UNR marca que la tasa anual de superficie de bosque que se pierde en Santa Fe equivale a 19.574 hectáreas, un área más grande que toda la ciudad de Rosario.

El río Paraná sigue creciendo. El agua avanza y no da tregua en muchas localidades santafesinas. La imprevisibilidad de la naturaleza no ayuda. Tampoco la mano del hombre. Y menos aún un modelo productivo que desde hace años atenta contra las propiedades de la tierra. “El río es inocente. Hay que poner el énfasis en la sojización y la deforestación”, explican académicos y especialistas. La Universidad Nacional de Rosario (UNR) logró cuantificar la superficie de bosque que se destruyó en Santa Fe en un período 32 años. La cifra estremece: se perdieron 385.857 hectáreas.

La investigación fue realizada por docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias. Es el único estudio riguroso que existe en materia de deforestación en la provincia de Santa Fe. Del relevamiento se desprende que la superficie de bosque de Cuña Boscosa santafesina se redujo de 790.529 a 404.672 hectáreas entre 1976 y 2008, alcanzando entre 2005 y 2008 una tasa de deforestación anual de 19.574 hectáreas; es decir, una superficie mayor a la ciudad de Rosario, de 17.800 hectáreas.

La zona de análisis abarca los departamentos San Javier, San Justo, San Cristóbal, Vera y General Obligado. José Vesprini, Claudia Alzugaray e Ignacio Barberis, autores del trabajo, explican que la deforestación no consiste solamente en eliminar árboles. El proceso incluye además “la eliminación de todos los organismos que crecen dentro del bosque y así muchas de las interacciones que existen entre ellos”.

"Los bosques son ecosistemas complejos donde gran parte del alto número de los seres vivos que en ellos habitan interactúan. La eliminación de cualquiera de ellos afecta el modo en el que circula la materia o fluye la energía dentro de los ecosistemas", detallan.

El informe da cuenta de que en la provincia de Santa Fe los ecosistemas de bosque -que son muy distintos a los ecosistemas agrícolas- albergan una gran diversidad de especies vegetales, animales, hongos, bacterias y otros organismos pequeños.

La transformación de estos bosques en pastizales o cultivos genera que el agua no sea retenida por los ecosistemas. "El agua no retenida escurre cuenca abajo encontrando en muchos casos a las ciudades donde la población humana se halla muy concentrada", sostienen los investigadores.

La conclusión a la que llegaron es que estas “modificaciones” tienen efectos irreversibles. "Los Estados imponemos en los ecosistemas las actividades necesarias para mantener vigente nuestro modelo económico. Los ecosistemas responden frecuentemente con una plasticidad que resulta sorprendente. Pero hay situaciones en la historia donde los ecosistemas no pueden responder a las modificaciones impuestas del modo en que lo deseamos. Es que algunas de las `leyes que rigen la naturaleza` son inexorables".

La denuncia de Greenpeace

El 28 de noviembre de 2007, el Congreso sancionó la Ley de Bosque, normativa que pone un coto a las áreas que se pueden desmontar en Argentina al obligar a las provincias a realizar un estudio de impacto ambiental y una audiencia pública antes de autorizar un desmonte. Sin embargo, según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, desde la sanción de la Ley hasta fines de 2014 se deforestaron en el país más de 2 millones de hectáreas, de las cuales 620 mil eran bosques protegidos.

"Los bosques y selvas, además de concentrar biodiversidad considerable, juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Son nuestra esponja natural y paraguas protector. Cuando perdemos bosques nos volvemos más vulnerables ante las intensas lluvias y corremos serios riesgos de inundaciones", advirtió días atrás Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina.

Desde la ONG ambientalista aseguran que la situación de la Selva Misionera, atravesada por los ríos Uruguay, Paraná e Iguazú, es realmente crítica: sólo queda un 7% de la superficie original de bosques.

Según Giardini, Argentina está entre los diez países que más deforestaron en el mundo en los últimos 25 años. Así lo indica el último informe realizado por Naciones Unidas, en el que se detalla que se perdieron 7.600.000 hectáreas de selvas y bosques (300 mil por año), lo que equivale a la superficie de un país como Escocia.

La lucha de Greenpeace es avanzar en una ley de Delitos Forestales. "En otros países destruir un bosque es considerado un delito penal. En Argentina es un delito civil y sólo implica una multa. Los productores toman esa multa como parte de los costos de producción y quebrantan la ley sin problema", remarcó indignado el representante de la ONG.


(infocampo.com.ar)

domingo, 10 de enero de 2016

Avances científicos en el proyecto especial del ciervo de los pantanos del Forestal GEF

Integrantes del Proyecto “El ciervo de los pantanos en el paisaje productivo del Delta del Paraná: generando conocimiento clave para integrar el manejo forestal a la estrategia de conservación de la especie” (Proyecto Pantano), que ejecuta el CONICET con financiamiento de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) a través de su Proyecto para la Conservación de la Biodiversidad en Paisajes Productivos Forestales (Forestal GEF), lograron capturar y colocarle un collar satelital a un macho de ciervo de los pantanos por primera vez en toda Sudamérica. Esto permitirá seguir en tiempo real los desplazamientos de diez ejemplares adultos por la intrincada geografía isleña.

A fines del 2015, en el núcleo forestal del Bajo Delta, integrantes del Proyecto Pantano lograron capturar y colocarle un collar satelital a un macho de ciervo de los pantanos por primera vez en toda Sudamérica. Se trata del hito inicial de un proceso que permitirá seguir en tiempo real los desplazamientos de diez ejemplares adultos  y así obtener información clave para la conservación de la especie en la región: sus patrones de movimiento y el uso que hace de los distintos ambientes (en especial, de las forestaciones de álamo y sauce).

El collar, que comenzó a emitir exitosamente poco después de que se liberara al ciervo, está programado para enviar entre 12 y 16 localizaciones diarias determinadas por el GPS que lleva incorporado. Una constelación de satélites las hace llegar hasta la computadora de los científicos del Proyecto Pantano en forma de coordenadas para que, valiéndose de programas geo-informáticos, puedan mapear con precisión los desplazamientos del animal.

La captura, a cargo del equipo veterinario del Proyecto (integrado por profesionales de la Fundación Temaikén y del CONICET), fue supervisada por veedores del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de la Provincia de Buenos Aires (OPDS) y contó con el apoyo logístico de la Estación Experimental Agropecuaria Delta del INTA, la Reserva Natural Otamendi (APN) y la empresa foresto-ganadera Caaby SA.

A través de este y otros estudios científicos (genética, distribución y ecología nutricional), este proyecto se propone conciliar la producción forestal con la conservación del ciervo de los pantanos en el Delta del Paraná. De la iniciativa, liderada por investigadores del CONICET y del INTA, también participan expertos de la Universidad de California, del Instituto de Biología Subtropical y de la Asociación para la Conservación de la Naturaleza.

Acerca del “Proyecto Pantano”

El proyecto especial “El ciervo de los pantanos en el paisaje productivo del Delta del Paraná: generando conocimiento clave para integrar el manejo forestal a la estrategia de conservación de la especie” tiene por objetivos generar información científica que permita compatibilizar la producción forestal, fundamento de la economía isleña, con la conservación del ciervo de los pantanos; y está compuesto por cinco líneas de investigación complementarias: distribución y abundancia relativa, genética, ecología trófica, ecología espacial y monitoreo poblacional, que, en su conjunto, permitirán diagnosticar el estado actual del ciervo de los pantanos en el Delta y sustentar necesidades de manejo (a nivel de núcleo y metapoblación) para mejorar sus posibilidades de conservación a futuro.

Es ejecutado por CONICET y financiado por el Proyecto Conservación de la Biodiversidad en Paisajes Productivos Forestales (Forestal GEF) de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agroindustria de la Nación.


Fuente: Noticias UCAR


sábado, 21 de noviembre de 2015

La mitad de las especies de árboles del Amazonas, en peligro de extinción

Si las tasas de deforestación actuales no se reducen, buena parte de las 15.000 especies podrían desaparecer antes de 2050, según alerta un nuevo estudio

Por Mª Victoria S. Nadal 


La selva del Amazonas contiene la reserva biológica más grande y diversa de la Tierra: cerca del 30% de todas las especies terrestres se encuentran en ella y, tal es su biodiversidad que en una sola hectárea se pueden identificar más de 480 tipos de plantas. En total, los expertos calculan que en toda la selva amazónica hay unas 15.000 especies distintas de árboles. Según un nuevo estudio, más de la mitad podrían estar en peligro de extinción antes de 2050 si las tasas de deforestación actuales no se reducen. 

Los autores concluyeron que del 36% al 57% de las 15.000 especies que hay en la Amazonia están clasificadas como amenazadas a nivel mundial, según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Esta extinción de especies supone aumentar las cifras mundiales en un 20%. "No estamos diciendo que la situación en la Amazonia haya empeorado repentinamente", asegura Nigel Pitman, uno de los investigadores. "Solo estamos ofreciendo una nueva estimación de cómo la deforestación puede afectar a la pérdida de bosques en el futuro".

Los resultados han sido anunciados este viernes por un equipo de investigación formado por 158 investigadores de 21 países. Ecologistas, biólogos y antropólogos viajaron a la Amazonia e hicieron un balance de las plantas, animales y personas que viven allí.

Los investigadores son contundentes al afirmar que esta pérdida de bosque tropical provoca el cambio climático: "la tala de bosques contribuye aproximadamente al 10% de las emisiones de dióxido de carbono en todo el mundo", asegura Nigel Pitman. Y esto se convierte en la pescadilla que se muerde la cola porque los efectos del cambio climático, como las sequías y los incendios forestales graves, "matan a muchos más árboles en el Amazonas que las motosierras". Estos eventos se han hecho mucho más comunes en los últimos años.

Además de las sequías y los incendios, los efectos del cambio climático sobre El Niño de este año también preocupan a los investigadores: "Estamos conteniendo la respiración para ver lo que El Niño tiene reservado para el Amazonas", confiesan.

Pero hay un hilo de esperanza. Esta investigación también sugiere que los parques, reservas y territorios indígenas del Amazonas, si se gestionan adecuadamente, pueden proteger a la mayoría de las especies amenazadas. Según cuentan los autores, estas áreas cubren más de la mitad de la cuenca del río y contienen importantes poblaciones de las especies más amenazadas. Sin embargo, los parques y las reservas solo evitarán la extinción de especies amenazadas, remarca el estudio, si no sufren más degradación.

Las mismas tendencias observadas en el bosque del Amazonas se aplican en las zonas tropicales, así que los investigadores sostienen que más de 40.000 especies de árboles están amenazadas en todo el mundo.


(elpais.com)

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Refugio del gato montés




El gato montés argentino (Leopardus geoffroyi) es el felino salvaje más común de América del Sur. Luego de haber estado al borde de la extinción por el comercio de sus pieles, desde 1980 está protegido legalmente. Para conocer el hábitat y sus patrones de movimiento, un equipo de investigadores de siete instituciones estudia la interacción con las plantaciones de salicáceas en el Bajo Delta del Paraná para implementar refugios y corredores biológicos que lo preserven.

Natalia Fracassi, investigadora del INTA y responsable del proyecto BioSilva, explicó la importancia que tiene el felino en la protección de las plantaciones de álamo y sauce del Delta. "El gato montés es un depredador que, al estar arriba en la cadena alimentaria, controla las poblaciones de roedores que dañan las plantaciones jóvenes y son potenciales portadores de enfermedades zoonóticas".

El proyecto BioSilva tiene como objetivo evaluar el uso de refugios de bosque "pequeños parches de una a cinco hectáreas plantados, nativos o secundarios, con presencia de sotobosque" mediante modelos de ocupación para determinar el grado de conectividad entre felinos y plantas y medir cómo contribuyen a la permeabilidad de la matriz forestal.

De esta manera, se pretende "valorar algunas prácticas de manejo para mitigar el impacto de las plantaciones y que, a su vez, provean hábitat para especies de mamíferos de valor para la conservación", señaló Fracassi.

Por primera vez, unos 10 gatos monteses fueron capturados y equipados con radiocollares GPS, en la zona del Bajo Delta del Paraná, con la asistencia de veterinarios de la Fundación Temaikén.

Meses después, esos animales "rastreados satelitalmente" fueron recapturados para recuperar los collares y bajar la información acumulada. Así, se obtuvieron más de 800 registros que servirán para conocer el uso del hábitat y sus patrones de movimiento, "información que colaborará en la evaluación de las buenas prácticas forestales", aseguró la investigadora del INTA.

Los collares emiten señales VHF para ubicar a los individuos y poseen un dispositivo GPS que toma localizaciones cada dos horas. A partir de los datos, "se observan aspectos de la ecología de la especie", expresó Fracassi.

De acuerdo con la investigadora, pueden identificar el área de campo de cada animal "home range o región que recorre", la territorialidad, es decir, cuántas hembras circulan en el territorio de un macho, cuánto se mueven por día y la utilización de los diferentes ambientes o sitios que prefieren o evitan.

Según Javier Pereira, investigador del CONICET e integrante del proyecto, todos los gatos monteses fueron equipados, además, con un microchip que facilita su identificación. "Durante la captura, se les toman muestras de sangre y parásitos para evaluar el estado sanitario de la población y el parentesco genético con poblaciones del continente", indicó.

"El próximo paso -expresó Pereira- será cruzar las posiciones de los GPS con un mapa de hábitat, plantaciones e imágenes satelitales para reconocer la forma en que estos individuos interactuaron con la matriz forestal durante el período de monitoreo".

La investigación se desarrolla en establecimientos forestales con una superficie mayor a 500 hectáreas y en el predio del INTA Delta, que serán evaluados como campos piloto para la implementación y evaluación de refugios de bosque. De esta manera, "se determinará la contribución de los refugios a la conservación de la especie", aseguró Pereira.

 Dimensiones de la investigación

La tecnología de radiocollares GPS "que permite rastreos satelitales" es la primera vez que se aplica en gatos monteses; auqnue ya fue empleada en la Argentina en elefantes marinos, ballenas francas, jaguares, tortugas verdes, cóndores, petreles y patos.

El proyecto es financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, según sus siglas en inglés) a través de la UCAR, el proyecto BioSilva convoca a instituciones de conservación y producción dentro del país "CONICET, INTA, AFoA, Fundación Temaiken" y también a los actores sociales "pobladores isleños, pequeños y medianos productores, cooperativas, grandes empresas forestales y responsables de áreas naturales protegidas" que comparten el territorio con las especies silvestres. (INTA)


(lavozdelpueblo.com.ar)

jueves, 12 de noviembre de 2015

Chile | Postularán a la reserva Nonguén como Patrimonio Natural de la Humanidad

La Reserva Nonguén es el último bosque nativo costero del centro-sur. En ella viven especies endémicas y en peligro de extinción 


La Asociación para la Preservación de la reserva del valle Nonguén y sus ecosistemas, que integran los colindantes municipios de Concepción, Chiguayante y Hualqui, postulará al último bosque nativo costero del centro sur del país al rango de Patrimonio Natural de la Humanidad. La Reserva Nacional Nonguén, que corresponde a un área protegida de la Conaf, está a 16 km del centro de Concepción y tiene 3.037 hectáreas. En ella viven especies endémicas y en peligro de extinción como la ranita de Darwin, el pez carmelita de Concepción, el queule y el michay de Niger.

“Aquí hay un cuerpo vivo de una rica biodiversidad que debe ser visto por la humanidad para ser cuidado, porque tiene un impacto en la vida, no solo de los ciudadanos de esta región, sino que del mundo”, expresó el alcalde de Chiguayante, Antonio Rivas.

El jefe comunal de Concepción, Álvaro Ortiz, explicó que en la recopilación de antecedentes para presentar ante la Unesco, entidad encargada de conferir el rango de patrimonio universal, participarán universidades y organismos medioambientales.



Flora

Este bosque alberga una masa vegetal nativa y endémica integrada por especies muy interesantes y valiosas, dentro de las cuales podemos encontrar robles, peumos, litres, lingues, avellanos, laureles, mañíos, coigües, murtas, quillayes, canelos, arrayanes, boldos, tepas y olivillos, entre otras. Cabe destacar la presencia de especies escasas en este zona como raulíes, tineos, huillipataguas y pitaos, así como la existencia de michay de niger (berberis negeriana), planta arbustina en peligro de extinción y endémica de la Región del Biobío y la ausencia de queules, especie arborea en peligro de extinción y endémica de la zona que si bien ha sido detectada en los alrededores de la reserva, no ha sido detectada al interior de ella.

Fauna

Mamíferos

Entre los mamíferos presentes en la reserva, destacan el monito del monte, el coipo, el zorro culpeo y el pudú. Esta última especie, que se encuentra en estado vulnerable, es el ciervo más pequeño que existe en el mundo, su altura no excede los 40 centímetros y su largo no sobrepasa de 75 a 90 centímetros.

Reptiles

En el caso de los reptiles, se destaca la presencia de culebras y lagartos. En tanto, entre los anfibios, es muy importante la ranita o sapito de Darwin, de tamaño pequeño y tiene aspecto esbelto, su piel es lisa de colores verdes, parduscos o café. Esta ranita presenta el fenómeno de homocromía, es decir, es capaz de modificar el color de su cuerpo en función de la coloración del sustrato.

Aves

En cuanto a la avifauna, se registra un total de 68 especies, donde destaca el chuncho, el aguilucho, la lechuza blanca y el chucao.


(elmercurio.com)

domingo, 1 de noviembre de 2015

SELVA MISIONERA | Flora y Fauna



La selva misionera o selva paranaense es una de las áreas de mayor biodiversidad de la Argentina. Forma parte del Bosque Atlántico, una ecorregión que se extiende desde la Serra do Mar, en la costa brasileña, hasta el Este del Paraguay y casi toda la Provincia de Misiones.

En Misiones se distinguen dos distritos fitogeográficos de la selva: en primer lugar, la selva propiamente dicha, caracterizada por la presencia de árboles como el palmito, el palo rosa, los laureles y especies de cañas o tacuaras; en segundo lugar, el distrito de los pinares, que se ubica en las zonas más elevadas, donde el árbol dominante es el pino Paraná o Araucaria.

La selva misionera se caracteriza por tener pisos o estratos bien definidos: el estrato herbáceo, en el piso de la selva; el estrato arbustivo, con plantas de hasta 15 metros; un nivel intermedio, formado por helechos y árboles en crecimiento; el estrato del dosel o esqueleto de la selva, con árboles de hasta 30 metros; y el estrato de los emergentes, con gigantes de la selva que alcanzan los 45 metros de altura.



Entre las especies más importantes se hallan el cedro misionero, el lapacho, el timbó, el ybira-pitá, el pino Paraná o cury, el guatambú, el peteribí, el anchico, la palmera, el cedro maco, el incienso, el laurel blanco y el laurel negro, el palo rosa, la cancharana, el rabo-itá, la maría preta, la mora blanca y el urunday, entre otras.

Misiones también es famosa por sus orquídeas, ya que concentra el 50% de las especies existentes en nuestro país.

Fauna autóctona

La fauna de la Provincia es muy rica en variedad de especies. Diversos estudios efectuados en los parques nacionales y distintos ecosistemas de Misiones dan cuenta de la enorme variedad de especies que habitan la región.

En cuanto a invertebrados, se destaca una enorme variedad de mariposas y arañas. Hay gran cantidad de especies de aves, como águilas, loros, papagayos y tucanes, entre las más vistosas. También abundan los mamíferos, como los peludos acorazados, murciélagos, lobos de río, coatíes –muy numerosos en el Parque Nacional Iguazú-, roedores, zorros, nutrias y carpinchos.





Los monos, como el carayá rojo -conocido por la emisión de fuertes sonidos que se escuchan a bastante distancia- y mono caí son muy apreciados cuando se busca fotografiar animales en la selva.

Se pueden encontrar lemures, tapires y osos hormigueros. Mientras que las especies felinas, como el yaguareté, el puma y el ocelote, son de las más exóticas y difíciles de divisar.




También son propios de la provincia las tortugas, lagartos, yacarés y caimanes; una gran variedad de marsupiales carnívoros; y víboras y serpientes, algunas de ellas muy venenosas, como la yarará y la cascabel.

Desde 1989, el yaguareté, el tapir y el oso hormiguero son considerados "Monumento Natural Provincial y de Interés Público", por medio de la Ley n° 2589, que prohíbe la caza y/o posesión de éstos animales en todo el territorio de la provincia de Misiones, con el fin de lograr su preservación.


(misiones.tur.ar)

martes, 27 de octubre de 2015

Planificacion en Areas Protegidas de Humedales





Documento elaborado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, a través del Proyecto GEF 4206 - PNUD ARG/10/003 Ordenamiento Pesquero y Conservación de la Biodiversidad en los humedales fluviales de los ríos Paraná y Paraguay, República Argentina. En conjunto con el Grupo de Trabajo de Recursos Acuáticos de la Subsecretaría de Planificación y Política Ambiental.

Colaboradores:

Nadia Boscarol, Jorgelina del Pilar Oddi, Guillermo Lingua, Sebastián Preliasco, Beatriz Giacosa, Jorge Liotta, Mariana Segura, Federico Biesing, Eli Araujo, Indiana Candia.



Descargar el documento AQUÍ

lunes, 5 de octubre de 2015

Conocer el Iberá


Por Lorena López

Además de biodiversidad, este ecosistema correntino es rico en historia y cultura: posee una  marcada identidad y un orgullo especial por pertenecer al estero. Aquí, una nueva propuesta  de turismo para conocer el Iberá como nunca antes.

Es de noche. Apagamos las luces de la camioneta y bajamos para ver las estrellas que se caen a pedazos de tantas y tan grandes que son. El aire cálido nos envuelve y nos quedamos en silencio, hasta que aparecen las luciérnagas y alguien menciona un haiku de Borges* que hace referencia a un momento como este que estamos viviendo. 

Volvemos a la camioneta con rumbo a una estancia en las cercanías de Concepción del Yaguareté Cora, pueblo correntino que es uno de los portales de acceso al Parque Provincial Iberá, un área protegida de casi medio millón de hectáreas abierta al turismo y que iremos a recorrer –en parte- mañana.

Naturaleza y cultura

“La idea es que, además de la naturaleza del Iberá con sus más de 4.000 especies de animales y plantas, el visitante conozca la forma de vida en los esteros”, dice de entrada Rosa, nuestra guía, que además de saber mucho de la zona “por los libros”, es bien baqueana y lo demuestra a cada rato, ayudando a cargar la embarcación y describiendo lo que vamos viendo (una garza mora, un chajá, una jacana). Vamos un buen trecho con el típico sistema de botador (tacuara que quien maneja la canoa hunde en el agua para ir avanzando) hasta que de pronto llega la sorpresa: la canoa comienza a ser tirada por un caballo que a veces camina y otras simplemente nada por estas aguas llenas de vegetación, aves y flores de suave aroma. 

A pesar de que parece que andamos en trineo, todo transcurre con igual calma y silencio y, poco a poco, vamos entrando al corazón de los esteros.

Pero recordemos que la propuesta turística de esta zona del Iberá no se agota en la observación de la biodiversidad. Lejos de eso: aquí se trata de conocer a la gente “del estero”, de saber cómo vive en medio de esta naturaleza avasallante y de compartir experiencias.

Por eso después  del paseo terminamos en la casa de una familia bien estereña, donde nos reciben con un almuerzo  típico (guiso de pollo y tortilla de olla), aunque lo súper típico de la zona viene ahora que ya hemos almorzado: una siesta con posterior mateada en el Refugio Timbó, dentro del Paraje Carambola. 

El “refugio” consiste en una casa construida con materiales de la zona (piri con techo de paja) pero con comodidades de turista: catres de excelente calidad para dormir bajo los árboles, baños y cocina. Es el marco ideal para detenerse, descansar y a la vez dedicar tiempo para conocer y disfrutar este maravilloso ecosistema que alberga los cinco monumentos naturales correntinos: yacaré, ciervo de los pantanos, aguará guazú, lobito de río y oso hormiguero.

Un pueblo que muestra Concepción de Yaguareté Corá es un pueblo con identidad propia y que ha apostado al ecoturismo. Además de ser la cuna de Pedro Ríos, más conocido como el “Tambor de Tacuarí” (símbolo del compromiso con la Patria), tiene otras cosas para mostrar. Algunas de ellas son el Centro de Interpretación del Iberá  (que conviene visitar antes de realizar los paseos para entender mejor este ecosistema), el Museo Histórico Manuel Belgrano (donde se explica desde el nombre del  pueblo, la historia local y la presencia jesuita, entre otras cosas) y el Museo para Niños La Pilarcita, un novedoso espacio que rinde homenaje a las muñecas (y muñecos) con una excelente forma de narración.

“Aún nos queda la visita a los artesanos”, dice Rosa mientras caminamos por las calles de Concepción. Es  que otro de los atractivos tiene que ver con la posibilidad que tiene el turista de visitar los talleres de los artesanos y hasta de aprender parte del proceso de armado o elaboración, como ofrece Rosario Salazar, experta en el tejido con espartillo e hilo de palma caranday. “Aprendí de mi abuelo, que no me enseñó pero yo lo veía siempre”, dice, “y ahora me toca enseñar a mí porque me parece que es algo muy valioso y bonito”, remarca dulcemente mientras exhibe sombreros, apoyapavas, paneras y hasta portalámparas. Otros artesanos se dedican a cuero, madera y plata.

Presencia guaraní

La vivienda con amplio patio para reunirse, las fiestas patronales de gran alegría, los ingredientes de la gastronomía y el mismo idioma que las nuevas generaciones han vuelto a poner en práctica. Todo esto nos muestra la presencia de la cultura guaraní en el Iberá (hasta su propio nombre, que significa Agua que Brilla) que representa otro gran atractivo para el turista que busca experiencias distintas y auténticas, que le permitan asomarse verdaderamente a otras formas de pensar y de vivir.

Nuestra recorrida por este Iberá que quiere mostrar su identidad continúa en una estancia ganadera llamada Abuelita Justa. Y es muy lógico que así sea porque la ganadería es la actividad productiva por excelencia de la provincia de Corrientes y conocida en todo el país por la gran habilidad del “mencho”, hombre de campo de notoria destreza en las tareas rurales. Aquí nos espera Francisco, dueño del establecimiento que ha abierto recientemente sus puertas al turismo y que le ofrece al visitante participar en las tareas productivas, visitar el vivero de orquídeas, cosechar su propia fruta de los árboles o hacer una remada por la laguna que hay en el campo.   “Y preparar su propio chipá también”, agrega con una sonrisa mientras llega con unas canastitas humeantes. Cae la tarde y a medida que oscurece, entre mate y mate, el Iberá se nos manifiesta con sus sonidos, sus aromas y sus sabores.

*El haiku (poema breve de origen japonés) de Jorge Luis Borges es el siguiente: 

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?


* Fuente: Revista Vida Silvestre N° 131 | Fundación Vida Silvestre Argentina

domingo, 20 de septiembre de 2015

ESPAÑA | Proyecto Life+Iberlince

El Parque Nacional de Cabañeros, en el marco del Proyecto Life+Iberlince, trabaja desde hace meses en un proyecto para conseguir poblaciones suficientemente amplias de conejo que permitan, en un futuro próximo, poder acoger en su territorio la presencia estable del lince ibérico.


El objetivo es que el conejo vuelva a ser una presa abundante en las dehesas y montes de este espacio protegido, para lo que se ha diseñado un ambicioso proyecto de cría en núcleos de alta densidad, pensando en la reintroducción del lince ibérico. Con esa finalidad, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN), dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, sacó a licitación a mediados del pasado mes de mayo un contrato para la mejora de hábitat y el fomento del conejo en fincas de la OAPN en Cabañeros, en el marco del proyecto Life+Iberlince.

El plazo de ofertas para desarrollar esta iniciativa finalizó el pasado 16 de junio. En dos mes se recibieron un total de 36 ofertas de diferentes empresas. De todas ellas, el Organismo Autónomo ha licitado el proyecto a la empresa segoviana El Jadillo Viveros Integrales S.L. al haber sido la oferta más ventajosa para la administración al haber obtenido la mayor puntuación en el procedimiento abierto y cumplir las condiciones de pliegos. De tal forma que de los 583.660,59 euros con los que se sacó a licitación, se ha adjudicado al final por 337.005,62 euros, lo que significa un 42 por ciento menos que del precio inicial.

El plazo de ejecución es de 16 meses y consistirá en mejorar el hábitat y fomentar el conejo, con el fin de recuperar su papel en el ecosistema en beneficio de las especies amenazadas que dependen de esta presa, como es el caso del lince ibérico. Así, se está trabajando y se continuará haciendo en la construcción e instalación de cercados para cría de conejos y en la construcción de vivares, tanto dentro como fuera de los cercados. Como complemento de esta actuación se realizarán rozas, gradeos y siembras para mejorar las posibilidades tróficas de los conejos.

El director del proyecto Life+Iberlince, Miguel Ángel Simón, aplaudió esta medida adoptada por el Organismo de Parques Autonómos de fomentar la población de conejo en las fincas del Parque Nacional de Cabañeros al recordar que una de las líneas de actuación para conseguir incrementar el número de ejemplares de lince ibérico es la recuperación del conejo como especie fundamental para su conservación, ya que es su principal y exclusiva fuente de alimento.

Desde el año 2014 se han liberado en Castilla-La Mancha un total de 22 linces: 12 en Sierra Madrona y 10 más en los Montes de Toledo.


Fuente: La Tribuna de Ciudad Real

lunes, 7 de septiembre de 2015

La deforestación se ralentiza a nivel mundial, con más bosques mejor gestionados

Los bosques del mundo siguen disminuyendo, a medida que la población aumenta y las áreas forestales se reconvierten a la agricultura y otros usos, pero en los últimos 25 años la tasa de deforestación neta mundial ha disminuido en más del 50 por ciento, según explica la FAO en un informe publicado hoy.



Desde 1990 se han perdido unas 129 millones de hectáreas de bosques –una superficie casi equivalente a la de Sudáfrica-, de acuerdo con el estudio sobre los bosques más completo de la FAO hasta la fecha, la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2015 (FRA).

Las conclusiones reflejan, sin embargo, que una superficie cada vez mayor de áreas forestales ha sido objeto de protección, mientras que más países están mejorando la gestión forestal. Esto suele lograrse a través de la legislación, incluyendo la medición y el monitoreo de los recursos forestales y una mayor participación de las comunidades locales en la planificación y las políticas de desarrollo.

El informe de la FAO, que abarca 234 países y territorios, ha sido presentado en el Congreso Forestal Mundial que se celebra esta semana en Durban, Sudáfrica.

"Los bosques juegan un papel fundamental en la lucha contra la pobreza rural, en la seguridad alimentaria y en proporcionar a las personas medios de subsistencia. Y aportan servicios ambientales vitales como aire puro y agua, la conservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático", aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en el lanzamiento del informe en Durban.

Graziano da Silva destacó igualmente una "tendencia alentandora hacia una reducción de las tasas de deforestación y las emisiones de carbono de los bosques", así como la mejora de la información que puede orientar políticas adecuadas, subrayando que los inventarios forestales nacionales cubren actualmente el 81 por ciento de la superficie forestal mundial, lo que supone un aumento sustancial en los últimos 10 años.

"La tendencia al cambio es positiva, pero tenemos que hacerlo mejor”, añadió. “No vamos a tener éxito en la reducción del impacto del cambio climático y en promover el desarrollo sostenible, si no conservamos nuestros bosques y utilizamos de forma sostenible los muchos recursos que nos ofrecen".


Principales conclusiones

Mientras que en 1990 los bosques cubrían el 31,6 por ciento de las zonas terrestres del planeta -unos 4 128 millones de hectáreas-, en 2015 se ha pasado al 30,6 por ciento -cerca de 3 999 millones de hectáreas-, según el FRA.

En este tiempo, la tasa anual neta de pérdida de bosques ha disminuido del 0,18 por ciento en la década de 1990 al 0,08 por ciento durante el período 2010-2015.

Hoy en día, la mayor parte (un 93 por ciento) de la superficie forestal mundial es bosque natural: una categoría que incluye las áreas de bosque primario donde se han minimizado las perturbaciones humanas, así como áreas de bosque secundario que se han regenerado de forma natural.

El bosque plantado -otra subcategoría- representa actualmente el 7 por ciento de la superficie forestal total del planeta, tras haber aumentado en más de 110 millones de hectáreas desde 1990.

El informe de la FAO subraya la enorme importancia de los bosques para las personas, el medio ambiente y la economía mundial.

El sector forestal contribuye en unos 600 000 millones de dólares EEUU anuales al PIB mundial y proporciona empleo a más de 50 millones de personas.

Las mayores pérdidas en África y América del Sur

África y América del Sur experimentaron la pérdida anual neta más elevada de bosques en 2010-2015, con 2,8 y 2 millones de hectáreas, respectivamente, pero el informe señala cómo el volumen de pérdidas ha "disminuido sustancialmente" respecto a los cinco años precedentes.

Desde 1990 la mayor parte de la deforestación ha tenido lugar en las regiones tropicales. Por el contrario, la superficie forestal neta se ha incrementado en los países templados, mientras que ha habido relativamente pocos cambios en las regiones boreales y subtropicales.

Sin embargo, dado el crecimiento de la población mundial, la superficie media de bosque per cápita ha disminuido principalmente en las zonas tropicales y subtropicales, pero también en todas las demás regiones climáticas, con la excepción de la templada.

Mejor gestión forestal

A nivel mundial, el área de bosque natural está disminuyendo y aumenta la de bosques plantados. Y aunque la mayoría de los bosques siguen siendo de propiedad pública, se ha incrementado la superficie propiedad de individuos y comunidades. En todos los casos, la FAO subraya la importancia de las prácticas de gestión forestal sostenible.

Los bosques naturales -los menos tocados por la actividad humana-, contribuyen a la conservación de genotipos (la constitución genética de los organismos) y al mantenimiento de la composición de las especies de árboles naturales, a la vez que proporcionan hábitats vitales para especies animales en peligro de extinción.

Los bosques ayudan a reponer las capas freáticas subterránea cruciales para el suministro de agua potable, la agricultura y otros usos. También protegen los suelos contra la erosión, las avalanchas y los deslizamientos de tierra.

Los bosques plantados, por su parte, se desarrollan a menudo con fines productivos y donde están bien gestionados, pueden proporcionar diversos bienes y servicios forestales y ayudar a reducir la presión sobre los bosques naturales.

Esto debe también ser visto en el contexto del aumento del consumo mundial de madera y la continua dependencia generalizada de la leña.

"La gestión de los bosques ha mejorado enormemente en los últimos 25 años. Aquí se incluye la planificación, el intercambio de conocimientos, la legislación, las políticas: toda una serie de pasos importantes que los países han implementado o están implementando", aseguró Kenneth MacDicken, responsable del Equipo de la FAO encargado de la evaluación de los recursos forestales mundiales.

MacDicken destacó cómo desde 1990 la designación de nuevas áreas forestales para la conservación ha aumentado en unos 150 millones de hectáreas y que los bosques en las áreas protegidas se han incrementado en más de 200 millones de hectáreas.

Salvaguardar la biodiversidad

Los bosques son ricos en diversidad biológica, y albergan más de la mitad de las especies terrestres de animales, plantas e insectos. La FAO advierte que a pesar de los esfuerzos de conservación, la amenaza de la pérdida de biodiversidad persiste y es probable que continúe con la deforestación, la degradación de los bosques (la reducción de la densidad de la biomasa de árboles por causas humanas o naturales, como la tala, incendios, derribos causados por el viento y otros eventos) la contaminación y el cambio climático, todos ellos con impactos negativos.

Actualmente, el área forestal destinada principalmente para la conservación de la biodiversidad supone el 13 por ciento de los bosques del mundo, equivalente a 524 millones de hectáreas, encontrándose la mayor superficie en Brasil y Estados Unidos.

Durante el último lustro, África ha contado con los mayores incrementos anuales de área forestal para la conservación, dato que en Europa, Norteamérica, Centroamérica fue más bajo en comparación con períodos anteriores, mientras que el incremento reportado en Asia para el período 2010-2015 fue menor que el registrado durante 2000-2010, pero mayor que el incremento en la década de 1990.

Hacer frente al cambio climático

La deforestación y la degradación forestal aumentan la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, mientras que los bosques y el crecimiento de los árboles absorben dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero. La FAO defiende que una gestión más sostenible de los bosques resultará en la reducción de las emisiones de carbono de los mismos y tiene por tanto un papel vital frente al impacto del cambio climático.

La FAO estima que las emisiones totales de carbono de los bosques disminuyeron en más del 25 por ciento entre 2001 y 2015, debido principalmente a una desaceleración de las tasas de deforestación a nivel mundial.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La humanidad ya ha destruido la mitad de todos los árboles del planeta

En el mundo hay tres billones de árboles, 422 por persona, según el recuento más preciso hasta la fecha. A este ritmo de deforestación, desaparecerán en 300 años

Por Nuño Domínguez 

Es el tipo de pregunta que deja sin guardia a cualquier padre y que ni las mejores mentes han podido responder de forma satisfactoria: ¿Cuántos árboles hay en el mundo?

Un nuevo estudio acaba de aportar el cálculo más preciso hasta el momento y los resultados son sorprendentes, para lo bueno y para lo malo. Hasta ahora se pensaba que hay 400.000 millones de árboles en todo el planeta, o 61 por persona. El recuento se basaba en imágenes de satélite y estimaciones del área forestal, pero no en observaciones sobre el terreno. Después, en 2013, estudios basados en recuentos directos confirmaron que solo en el Amazonas hay casi 400.000 millones de árboles, por lo que la pregunta seguía en el aire. Y se trata de un dato crucial para entender cómo funciona el planeta a nivel global, en especial el ciclo del carbono y el cambio climático, pero también la distribución de especies animales y vegetales o los efectos de la actividad humana en todos ellos.

El nuevo recuento, que publica hoy la revista Nature, muestra que en realidad hay tres billones de árboles en todo el planeta, unas ocho veces más que lo calculado anteriormente. De media hay 422 árboles por cada humano.

Número de árboles en el mundo

La cuenta por países destapa una enorme desigualdad, con ricos como Bolivia, con más de 5.000 árboles por persona, y pobres de solemnidad como Israel, donde apenas tocan a dos. Gran parte del contraste se debe a factores naturales como el clima, la topografía o las características del suelo, pero también al efecto inconfundible de la civilización. Cuanto más aumenta la población humana, más disminuye la cuenta de árboles. En parte se explica porque la vegetación prospera más donde hay más humedad, los lugares que también preferimos los humanos para establecer tierras de cultivo.

El trabajo calcula que, cada año, las actividades humanas acaban con 15.000 millones de árboles. La pérdida neta, compensando con la aparición de nuevos árboles y la reforestación, es de 10.000 millones de ejemplares. Desde el comienzo de la civilización, el número de árboles del planeta se ha reducido en un 46%, casi la mitad de lo que hubo, indica el estudio, publicado hoy en Nature.

Si este ritmo de destrucción sigue sin cambios, los árboles desaparecerán del planeta en 300 años. Son tres siglos, unas 12 generaciones. “Ese es el tiempo que queda si no hacemos nada, pero tenemos la esperanza de que podremos frenar el ritmo y aumentar la reforestación en los próximos años para aliviar el impacto humano en los ecosistemas y el clima”, explica Thomas Crowther, investigador de la Universidad de Yale (EE UU) y primer autor del estudio.

Europa deforestada

Hace dos años, representantes de la “Campaña de los 1.000 millones de árboles” de la ONU para replantar parte de la vegetación perdida necesitaban saber cuánto impacto estaban tendiendo sus esfuerzos. Contactaron a Crowther, que trabaja en la Escuela de Estudios Forestales y Medioambientales de Yale, para preguntarle cuántos árboles hay en el mundo y cuántos en las diferentes regiones donde trabajan. Fue el comienzo del presente estudio, firmado por 38 investigadores de 14 países. Juntos recopilaron datos de la densidad forestal tomados en más de 400.000 puntos de todos los continentes menos la Antártida. Dividieron la Tierra en 14 tipos de biomas, o paisajes bioclimáticos, estimaron la densidad de árboles en cada uno de ellos basándose en imágenes de satélite y comprobaron su fiabilidad con las medidas sobre el terreno. Por último compusieron el mapa global de árboles más preciso que se ha hecho nunca, en el que cada píxel es un kilómetro cuadrado.

Los resultados muestran que la mayor densidad de árboles se encuentra en los bosques boreales y de las regiones subárticas de Rusia, Escandinavia y Norteamérica. La mayor extensión de bosques está en los trópicos, con el 43% de todos los árboles del planeta. Los bosques del norte solo contienen el 24% del total de ejemplares y el 22% está en zonas templadas.

Europa es una de las zonas más castigadas. “Antes de la civilización, toda Europa era un gran bosque, pero la presión humana debido al desarrollo agrícola, industrial y urbano convierten a esta región en una de las más deforestadas en todo el mundo”, detalla Crowther. En España hay 11.300 millones de árboles, 245 por persona.


(elpais.com)

martes, 1 de septiembre de 2015

La Agroforestería y el Mantenimiento de la Biodiversidad

La biodiversidad es la variedad total de entidades vivas en la Tierra. La Agroforestería es un método de uso de la tierra que permite que crezcan los árboles en áreas agropecuarias y de cultivos. Varios estudios han demostrado que: es una forma de conservar a la biodiversidad; atrae a especies beneficiosas a la agricultura, tales como los polinizadores; mejora a las granjas, por ejemplo, por medio de la reducción de la erosión; económicamente es beneficiosa a los agricultores.



por Peter Bichier


Como entidades vivientes en este planeta, estamos a la merced de las condiciones de vida en la Tierra, al igual que el resto de las otras especies. Puesto de manera sencilla, solo somos otro pasajero en la nave llamada Tierra. Sin embargo, la diferencia es que nosotros estamos afectando a la vida en una forma única, diferente a cualquier otra especie, alterando a nuestro planeta de una forma muy rápida. En particular, la actividad humana y específicamente la destrucción de los hábitats han aumentado dramáticamente la tasa de pérdida de la biodiversidad.


La Biodiversidad:

Es la variedad total de las entidades vivientes en el planeta, incluyendo a todos los organismos vivientes así como a sus hábitats o ecosistemas, y al material genético del cual están hechos.

Es extremadamente importante con el fin de mantener el funcionamiento apropiado de los ecosistemas y de la sociedad. La diversidad de la vida es lo que hace que este planeta sea extraordinario.
La bioversidad da apoyo al bienestar humano.

Provee muchos servicios y usos, así como también es una fuente de satisfacción estética. El petróleo, el carbón, el cemento y la piedra caliza son todos parte de la biodiversidad pasada de la cual dependen nuestras economías. La mayoría de nuestras medicinas y de nuestros cultivos agrícolas provienen del medio ambiente.

También es importante porque sus ecosistemas nos proveen servicios tales como la polinización y el control de plagas. A pesar de que los humanos solo utilizamos a unas pocas especies de plantas como cultivos, es crucial que aseguremos que la agricultura sea llevada a cabo de maneras compatibles con la biodiversidad.

Los sistemas agrícolas y la biodiversidad

Menos del 7 % de las áreas terrestres globales están protegidas.

Los acercamientos tradicionales a la conservación de la biodiversidad se enfocan en la protección de hábitats naturales en parques y reservas, ignorando las posibilidades que se encuentran en ciertos hábitats agrícolas. La preservación es necesaria para mantener a los hábitats nativos y a aquellas especies que dependen de hábitats prístinos, pero en realidad muy poca área se encuentra actualmente bajo protección.

Se estimó en el año 2004 que la cantidad de tierra protegida es solamente el 6.1% de la cantidad total de tierra.

En contraste, aproximadamente el 75% de las tierras arables están ahora siendo cultivadas con algún tipo de agricultura y, en gran parte, están contribuyendo a la destrucción de la biodiversidad.

La agricultura puede jugar un papel en la protección de la biodiversidad.

Sin embargo, los biólogos de la conservación están incorporando de manera creciente a algunos ecosistemas agrícolas en sus planes de manejo como refugios importantes para la biodiversidad. El concepto general en el cual se basa la incorporación de áreas agrícolas es que si un cierto porcentaje de la tierra está dedicada a una agricultura ambientalmente no nociva y bien implementada, y que otro porcentaje de hábitat prístino se proteja, entonces la preservación de ambos usos de la tierra en combinación puede contribuir a la capacidad del planeta para mantenernos a flote. Con el fin de proteger a la biodiversidad, se puede argumentar que, necesitamos incorporar a las áreas agrícolas manejadas para la protección ambiental y, por ende, proteger nuestra propia supervivencia. En contraste, si continuamos con el uso inapropiado de la tierra vamos a agotar nuestros recursos y destruir a la biodiversidad remanente a tasas cada vez más altas.

El hecho de que debemos incorporar a la agricultura con el fin de salvar a la biodiversidad puede sorprender a aquellos que consideran a la agricultura como tierra yerma. Sin embargo, algunas áreas agrícolas con árboles pueden proteger a tanta biodiversidad como los bosques aledaños y a la vez proveer otros beneficios necesarios para el funcionamiento apropiado de los ecosistemas. Los sistemas agrícolas que difieren en el número de plantas de cultivo y en la estructura de la vegetación pueden ser puestos a lo largo de un gradiente de intensificación, desde áreas donde los cultivos son crecidos bajo un dosel de bosque natural (agrobosques) hasta áreas manejadas intensamente con un solo tipo de planta (monocultivo).

Los monocultivos fueron promovidos fuertemente en la década de 1970 bajo el impulso de la llamada revolución verde. Las técnicas incluyeron el plantar grandes extensiones de tierra con un solo cultivo con el fin de aumentar la eficiencia y la producción, añadiendo a la vez grandes cantidades de fertilizantes, pesticidas y herbicidas. La revolución verde prometió el aumento de la producción y alimentar así a una población creciente. Mucha gente aún argumenta que el uso de estas técnicas intensivas en áreas más pequeñas puede permitir la protección de más hábitats para la conservación de la vida silvestre.

A pesar de que estas técnicas permiten aumentos de la producción a corto-plazo, el costo de la agricultura intensiva y extensiva continúa imponiendo un gran precio a la biodiversidad y a los hábitats naturales. Estos efectos negativos no están limitados a los hábitats agrícolas particulares en los cuales estas técnicas son practicadas.

La agricultura intensiva no es sostenible a largo plazo.

La resistencia a los pesticidas por parte de las plagas también se convirtió en un problema, causando un amplio abuso de pesticidas con la subsiguiente contaminación.

Más aún, los sistemas de producción intensiva han resultado en la sobreproducción de muchos cultivos y, como consecuencia, la disminución de los precios, lo cual ha hecho más difícil la subsistencia de los agricultores.

La agricultura intensiva también intensifica el problema de la fragmentación de los bosques. Aún en fragmentos grandes de bosque, existe una alta tasa de extinción, especialmente cuando los fragmentos están aislados. Así, la estrategia de enfoque en agricultura intensiva con aplicación de pesticidas y monocultivos intensivos aísla aún más a los fragmentos de bosque y previene el movimiento de individuos entre los fragmentos. En contraste, cuando los fragmentos de bosque se encuentran insertados dentro de una matriz de alta calidad que promueve el movimiento entre los fragmentos, existe una alta probabilidad de que las poblaciones en los bosques puedan ser mantenidas como metapoblaciones.

Los sistemas agroforestales permiten que árboles crezcan junto a cultivos.

Los sistemas agroforestales, en contraste con los monocultivos intensivos, pueden proveer este tipo de hábitat de alta calidad, el cual es importante para la conservación de la biodiversidad. Los sistemas agroforestales se definen ampliamente como aquellos sistemas agrícolas donde los árboles son cultivados junto con cultivos anuales y/o con animales, resultando en mejores relaciones complementarias entre los componentes y en un aumento de los usos múltiples. Los agrobosques a menudo caen en el extremo menos intenso del rango de la agricultura. Los sistemas agroforestales, tales como el cacao, el café o el hule o caucho del bosque, en los cuales el cultivo es crecido bajo un diverso y denso dosel de árboles, protegen a la biodiversidad y ayudan a cambiar la imagen de la agricultura como el enemigo. Entre los tipos de agroforestería de los trópicos, el café de sombra y el cacao han recibido la mayor atención y estudio. El café y el cacao fueron cultivados tradicionalmente bajo un dosel diverso y de fuerte sombra, pero la producción más reciente se ha caracterizado por el aumento en la intensidad de su manejo, incluyendo la reducción de la densidad y de la diversidad de árboles de sombra, la poda de los árboles de sombra y el uso de agroquímicos.

Los agrobosques y el mantenimiento de la biodiversidad

En general, los científicos se refieren a dos tipos de biodiversidad:

La biodiversidad planificada, la cual incluye a la variedad de plantas y de animales escogidos y colocados dentro del sistema por el agricultor. Ejemplos generalmente incluyen a plantas de cultivos y animales de cría.
Las decisiones de los agricultores influencian directa e indirectamente a la biodiversidad.
La biodiversidad asociada, la cual incluye a todas las otras especies atraídas o encontradas dentro del sistema aparte de aquellas incluidas en los planes del agricultor. Ejemplos incluyen a la vida silvestre, como aves y mamíferos, a los organismos del suelo y a las malezas.

Numerosos estudios señalan el impacto de la agroforestería.

La intensificación de la agricultura, moviéndonos a lo largo del gradiente desde los agrobosques con diversidad y dosel de sombra densa, a través de los agrobosques con solo algunos tipos de árboles y hasta los monocultivos con una sola especie o con pastizales para el ganado, por definición, incluye la reducción en la biodiversidad planificada. La intensificación agrícola también resulta en la pérdida de la biodiversidad asociada. Los siguientes estudios clave en un rango de tipos de agrobosques y de otros sistemas agrícolas documentan la pérdida de la biodiversidad asociada (relativa a aquella en fragmentos de bosques cercanos) con el aumento en la intensificación de la agricultura:

En varios tipos de hábitat y de sistemas agrícolas muestreados en Chiapas, México, la diversidad de las aves fue mayor en los bosques, seguida cercanamente por bosques maderables y agrobosques de café de sombra, cada uno de ellos manteniendo aproximadamente a unas 105 especies de aves. Otros hábitats muestreados, tales como pastos de ganado, campos de granos múltiples, pastos arbolados y sabanas de pino, tuvieron menos especies.

Granjas en México, Panamá y Costa Rica apoyan a la diversidad de aves e insectos.

En Panamá, de 11 tipos de hábitat muestreados para medir su diversidad de aves, los hábitats arbolados (incluyendo bosques, agrobosques de café de sombra y áreas residenciales) mantuvieron muchas más especies de aves que las plantaciones de pino introducido o de caña de azúcar y por lo menos el doble de especies que los pastizales activos.

En otro estudio, se tomaron muestras de insectos de los árboles en tres tipos de agrobosque de café en Costa Rica: tradicional (con la mayor diversidad y densidad de árboles), moderado y sin sombra. La diversidad de hormigas a lo largo de los tres tipos disminuyó de 22 especies por árbol en el agrobosque tradicional hasta 5 especies en el tipo moderado y ninguna especie en la plantación sin sombra. Similarmente, la diversidad de escarabajos disminuyó de 118 en la plantación tradicional, hasta 48 en la de tipo moderado y ninguna especie en el tipo sin sombra.

En los agrobosques de café en Chiapas, México, las muestras de mariposas que se alimentan de frutas revelaron que la diversidad era similar en los bosques y en los agrobosques de café con una densidad y diversidad alta de árboles, pero solo entre la mitad y un tercio de las especies fueron encontradas en los agrobosques de café con pocos árboles.

Otras especies, como los murciélagos, fueron atraídos a los agrobosques.

A pesar de que se presentan aquí solo unos pocos estudios, existen muchos más que muestran patrones similares para otros grupos de animales y de plantas, incluyendo mamíferos pequeños, murciélagos, abejas y epifitas, en un rango de localidades geográficas. El patrón es claro: los sistemas agroforestales diversos proveen hábitats importantes para la biodiversidad, especialmente cuando se comparan a otros sistemas agrícolas. A pesar de que se conoce menos acerca del mantenimiento a largo plazo de la biodiversidad en estos sistemas, o de la habilidad de las especies de reproducirse en agrobosques, recientemente se han llevado a cabo y continúan realizando investigaciones pare determinar cuales factores promueven y mantienen la biodiversidad en los agrobosques. Los factores que se conoce que son importantes para el mantenimiento de la biodiversidad, generalmente incluyen una diversidad alta de plantas, incluyendo a las especies necesarias para la reproducción o para alimento, y una variedad de microclimas y microhábitats para mantener la diversidad de formas de vida y de las especies.

Beneficios generales de los sistemas agroforestales

Los agrobosques benefician a la biodiversidad, lo cual a su vez trae beneficios al funcionamiento del agrobosque y a los humanos.

Los agrobosques:

Proveen hábitat donde la biodiversidad puede vivir y reproducirse, o especies depredadoras que protegen a las plantas de cultivo contra brotes de plagas, o especies polinizadoras importantes para garantizar la cosecha de cultivos importantes.

Actúan como zonas de amortiguamiento para las áreas protegidas, es decir, las protegen de los efectos directos de la agricultura más intensiva y de los asentamientos humanos.

Crean una matriz de alta calidad que aumenta el movimiento de los animales de un área protegida a otra y aumentan la conectividad general de los hábitats naturales.

Reducen la erosión del suelo, aumentan la captura de carbono y aumentan la captura de agua y su almacenamiento.

Proveen beneficios económicos a los agricultores por medio de la alta diversidad de cultivos producidos.

Los agricultores se beneficiaron económicamente y las granjas se hicieron más cultivables.


La agroforestería y la sostenibilidad


El problema de la conservación de la biodiversidad va lado a lado con otros asuntos de importancia social y del desarrollo económico: El uso de la tierra debe ser tanto ecológicamente como económicamente sostenible. Si se practican en forma sostenible, los agrobosques pueden contribuir a lograr estas metas. El uso sostenible se define generalmente como el uso de los componentes de la diversidad biológica en forma tal y en una tasa tal que no lleve al declive a largo plazo de dicha diversidad biológica, manteniendo así su potencial de cumplir las necesidades y las aspiraciones de las generaciones presentes y futuras.1 Ecológicamente, los sistemas agrícolas necesitan ser orientados de tal manera que puedan durar mucho más que solo unos pocos años. Los agrobosques contribuyen de manera significativa para que esto pueda ser logrado, aunque es importante que sean manejados orgánicamente. La agricultura orgánica (es decir, aquella que elimina el uso de químicos y promueve las prácticas de enriquecimiento del suelo) va mano a mano con los agrobosques en que ambos promueven sistemas agrícolas sostenibles.


El uso de la tierra debe ser sostenible tanto ecológicamente como económicamente.

Los agrobosques pueden proveer ingresos de muchas fuentes alternas.

Hablando económicamente, los agrobosques pueden proveer entradas de muchas fuentes alternativas y a la vez proveer materiales y alimentos a ser usados por los agricultores. En contraste con los cultivos de sol, los cuales son frecuentemente cultivados solamente para la exportación y a menudo para mercados volátiles, los agrobosques diversos producen muchos cultivos, amortiguando las subidas y bajadas de los mercados internacionales. Los sistemas diversos con altos niveles de biodiversidad también proveen mejores servicios ecológicos, aumentando las funciones locales tales como el control de plagas y la polinización, a menudo con altos rendimientos económicos. En resumen, los sistemas agroforestales no solo son una forma ecológicamente sostenible de crecer cultivos, pero sino que también proveen fuentes de ingresos y recursos a los agricultores a la vez que protegen a la biodiversidad.

El futuro de la agroforestería

Para proteger a la biodiversidad y a los beneficios que ésta provee, los sistemas agroforestales deben ser continuados y expandidos, especialmente en las zonas de amortiguamiento cercanas a las áreas protegidas. Existen dos formas básicas de promover a los sistemas agroforestales:

Proveer incentivos a los agricultores que ya tienen sistemas agroforestales.

Restaurar la vegetación en los sistemas de monocultivo usando cultivos de árboles y perennes.

Los agricultores necesitan incentivos económicos para implementar la agroforestería.

A pesar de que el crecimiento de cultivos bajo los doseles de bosques existentes podría fácilmente crear agrobosques muy diversos, esto puede ser problemático si los agricultores comienzan a utilizar a los bosques existentes, especialmente a las reservas de bosques, para lograrlo. Sin embargo, es importante proveer a los agricultores que ya tienen sistemas agroforestales con incentivos económicos para prevenir la conversión de los agrobosques en sistemas de monocultivo intensivo. La creación de sistemas agroforestales por medio de la restauración de hábitats agrícolas degradados es una forma de evitar el problema de la conversión de los bosques y a la vez mantener y promover la recuperación de la biodiversidad. En este proceso restaurativo, el café de sol, por ejemplo, se puede transformar en café de sombra. Más aún, las áreas con cultivos crecidos al sol, como los vegetales, pueden ser plantados con árboles tolerantes al sol, tales como la canela, la pimienta de Jamaica, y los árboles de frutas, los cuales eventualmente crecen hasta ser árboles de madera dura tolerantes a la sombra. Este proceso lleva a la recuperación de áreas boscosas con doseles diversos de los cuales la gente puede aún recibir beneficios económicos.

Los agrobosques ofrecen una situación de ganancia para la biodiversidad y para los humanos.

Conclusión

Los agrobosques proveen hábitats importantes para la biodiversidad, zonas de amortiguamiento ecológicamente sostenibles para las áreas protegidas, una matriz de alta calidad que promueve el movimiento entre los fragmentos de bosque, y servicios de los ecosistemas tales como control de plagas, polinización y control de la erosión. Más aún, los agrobosques producen fuentes importantes de ingresos a la gente local. Es posible ver a la agricultura como un sistema diverso y tratarla como una extensión de los hábitats naturales que puede ser guiada para crecer nuestras necesidades.



H. PETER BICHIER es investigador asociado en el Centro de Aves Migratorias del Parque Zoológico Nacional del Smithsonian, en Washington, DC. Desde 1990 ha estado trabajando extensamente con aves principalmente dentro y alrededor de plantaciones de café, y ha trabajado en los bosques remanentes de las elevaciones medias cerca de las áreas donde la mayor parte del café es cultivado. También ha trabajado en otros sistemas agroforestales en México y en Perú, así como también en plantaciones de caucho o hule en Guatemala y en Chiapas, México. Su interés principal es el estudio de la agricultura ambientalmente no nociva y en la promoción de la certificación Bird Friendly® (No Nociva a las Aves) desarrollada por el Centro de Aves Migratorias del Smithsonian. Más recientemente, ha colaborado en investigaciones comparando los sistemas agrícolas en Sumatra, Indonesia y Chiapas, México.



(actionbioscience.org)

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